Un club de fútbol es mucho más que una empresa. Se trata de un referente social en el que miles de personas se sienten identificadas, en el que depositan sus ilusiones, en el que comparten sueños y alegrías. Es también una institución que representa la imagen de una ciudad, que es embajadora de su buen hacer a nivel nacional e incluso, a veces, también internacional. Una organización que despierta e incentiva el sentimiento de pertenencia de los ciudadanos a una comunidad y, por todo eso, recibe el apoyo de las instituciones.
El Alavés es parte de nuestra historia, de una memoria colectiva forjada durante casi un siglo a través de un sentimiento albiazul compartido por todos los alaveses. Por ello, es la afición -los vitorianos y alaveses- el principal sustento de este club. Una afición que ha ofrecido su aliento al equipo en los momentos más difíciles, que ha vibrado ante sus grandes logros deportivos En definitiva, una afición ejemplar que siempre ha sido la mejor garantía de futuro de nuestro club.
Como alcalde, me siento profundamente preocupado por el 'divorcio' entre la ciudad y la gerencia alavesista. Por una situación que pone en peligro uno de los pilares de nuestra identidad y mina la ilusión de miles de vitorianos y alaveses que cada día sienten más incertidumbre ante el futuro del Alavés.
Quiero, desde este nuevo foro de opinión, dejar claro que ningún equipo de fútbol puede lograr el éxito de espaldas a su afición. Y seguiré con atención las voces y el sentir que los diferentes aficionados y representantes de la sociedad alavesa expresen en este espacio. Ojalá que entre todos seamos capaces de recuperar el espíritu de Dortmund.