La directora de la Pasarela Cibeles, Leonor Pérez Pita, negó ayer que el escaparate por excelencia de la moda española exhiba ropa y modelos con tallas 'de hambre', 34 y 36, contrarias a las recomendaciones del Parlamento, de expertos médicos y de sociólogos, tal como denunció el martes una asociación contra la anorexia. «Las modelos utilizan tallas 38 y 40 siempre. Siempre», recalca.
Con más de dos décadas de organización de Cibeles a la espalda, Pérez Pita -más conocida como Cuca Solana- afirma que, si algún criterio guía la selección de las 80 maniquíes aspirantes a pasar las colecciones, es que transmitan una imagen «de salud y belleza». Por eso, algunas modelos con aspecto enfermizo y demacrado «son rechazadas» por su excesiva delgadez.
«Lo que ocurre es que son chicas muy altas, en torno a 1,80, y se las ve delgadas, pero aquí no se baja de la talla 38. Todos los modistos hacen la 38 y la 40», ratifica. Las mismas modelos que desfilan en la pasarela madrileña recalan luego en otras capitales internacionales de la moda -París, Londres, Milán y Nueva York-, donde la flaqueza aún cotiza más alta, pero «en Cibeles tenemos un cuidado extremo con estas cosas». «Tenías que ver cómo comen, lentejas, judías, garbanzos... Aquí seguimos al pie de la letra las recomendaciones del Senado sobre tallas y edad de las modelos, pero sobre todo sobre tallas», insiste.
El Senado creó en 1999 una comisión de estudio sobre trastornos alimentarios de origen nervioso y analizó la influencia del fenómeno de la moda y del canon estético que encarnan las modelos en la epidemia creciente de anorexia y bulimia en jóvenes y adolescentes. Los comisionados pidieron a las pasarelas de moda, creadores y cadenas de confección que no hicieran 'apología' de la delgadez y fijaron como tope mínimo recomendable la talla 38, por debajo de la cual se cruzaba un umbral indeseable y peligroso para la salud.
«Sanas y con curvas»
No hay tallas 36, ni mucho menos 34, repiten directivos y diseñadores. Disgustados como Pérez Pita, algunos de sus colaboradores lamentan un cierto oportunismo por parte de asociaciones que hacen un trabajo encomiable -defensa de los afectados de anorexia , bulimia y trastornos nerviosos similares-, pero que aprovechan la proyección mediática de Cibeles para hacerse oír. «Pegarle a Cibeles es un buen altavoz», dice uno de ellos.
Los diseñadores Roberto Torretta y Francis Montesinos repudiaron ayer «la frivolización» sobre la anorexia desde aquellos sectores que señalan a la moda como un factor que incita a trastornos alimenticios y apuntaron que las modelos demostraron en la Pasarela Cibeles que son mujeres «sanas y con curvas». Montesinos aseguró que lo que se busca ahora es «un buen físico, con curvas», de tal forma que «en pasarelas como la del Carmen, en Valencia, han desfilado mujeres con la talla 44», y recalcó que no recuerda ni una sola de las 82 modelos que desfilaron en Pasarela Cibeles que estuviera demasiado delgada. Torretta explicó que el patrón en una pasarela es una talla 38 «arreglada», que «a niñas como mi hija de 20 años, que está muy sana, le queda un poco grande».