Una componente del equipo de serenos, que desde el pasado 12 de diciembre realiza tareas de vigilancia nocturna en distintas calles del centro de Vitoria, fue atacada sexualmente en la madrugada de ayer mientras trabajaba en el Casco Viejo. El supuesto agresor -un joven magrebí que no había sido admitido esa misma noche en el Aterpe, el dormitorio municipal para indigentes, fue detenido minutos más tarde en la plaza de Los Fueros según confirmaron a EL CORREO fuentes del Ayuntamiento y de la Policía Municipal.
Los hechos ocurrieron hacia las dos y media de la madrugada en el cruce de las calles Cuchillería y Cantón de San Francisco Javier. A esa hora, un individuo de rasgos magrebíes que presentaba síntomas de embriaguez se aproximó a la vigilante, le mostró sus órganos genitales y comenzó a perseguirla. En el momento en que le dio alcance, la rodeó con sus brazos y comenzó a realizarle tocamientos «por distintas partes del cuerpo», explicaron fuentes de la Guardia Urbana.
La trabajadora consiguió zafarse del asaltante y comenzó a pedir auxilio a través de su emisora portátil tanto a sus compañeros como a la Policía Local. Poco después llegaron al lugar otros serenos que trabajaban por la zona y varios agentes policiales, a los que la víctima relató con detalle lo ocurrido y ofreció una completa descripción de los rasgos físicos y la indumentaria del agresor.
Indocumentado
Tras comprobar que la vigilante atacada no presentaba lesiones físicas, policías y serenos emprendieron la búsqueda del sospechoso, que fue localizado y detenido minutos más tarde en la plaza de Los Fueros. El joven, que no portaba documentación alguna, fue conducido a las dependencias policiales de Aguirrelanda, donde se comprobó que se trata de «un indigente marroquí de 28 años, que tiene permiso de residencia en España pero carece de domicilio conocido», indicaron los medios consultados. El joven posee «numerosos antecedentes policiales por delitos contra la propiedad, agresiones a policías e infracciones a la Ley de Extranjería», añadió.
«Por fortuna, la vigilante está bien, aunque ha sufrido un buen susto. De todas formas, el suceso y su desenlace demuestran que los serenos están permanentemente conectados con la Policía Municipal y que el sistema de prevención funciona», apuntó un portavoz del Ayuntamiento.