Es unos de esos personajes que Álava exporta orgullosa. José Luis Romero lleva media vida en Inglaterra, donde trabaja como psiquiatra de población violenta con trastornos de la personalidad. Hunde sus raíces en Vitoria -pasa un mes al año-, le encanta pasear por su ciudad natal de siempre, la del centro, y puede comparar como pocos las diferencias entre las dos sociedades.
-Usted estudió en el CUA. ¿Qué le llevó a Inglaterra?
-En cierto modo fue un accidente. Mi intención era acabar Medicina aquí y después de trabajar unos meses en Las Nieves ir a Francia. Pero había un psiquiatra que ejercía en Inglaterra y me sugirió hacer investigación allí. El Gobierno vasco ofreció unas becas y a través de Miguel Gutiérrez, una persona que me influyó mucho, me presenté. Era junio de 1983 cuando aterricé en Oxford.
-Desde entonces, allí.
-España entró en la Unión Europea y decidí hacer la formación clínica allí. Luego se dieron oportunidades profesionales, situación familiar, hijos y me he quedado.
-Sus hijo y su hija han nacido en Inglaterra.
-Sí, sí, pero les encanta venir aquí y se consideran vitorianos, ¿eh?
-¿Qué recuerda de aquella Vitoria?
-Yo soy muy vitoriano y echo mucho de menos lo familiar de esta ciudad. Para mí no ha cambiado tanto porque me sacas del centro y no conozco la expansión. Sigue siendo cómoda, con mucho contacto personal y muy agradable. Es una ciudad preciosa. A ver por cuántas puedes andar en un mismo paseo, tan bonito y limpio, de la Virgen Blanca a Armentia.
Vidas distintas
-¿Se siente un vitoriano en Inglaterra y no un inglés nacido aquí?
-Yo me siento un vitoriano en Inglaterra, a pesar de llevar media vida allá. Mi forma de pensar es más vitoriana de lo que jamás podría ser inglesa. A pesar de que estoy muy contento allí.
-¿Qué vida hace allí?
-Allí la vida es mucho más dentro de casa y aquí, mucho más social. Inglaterra está dividida entre zona comercial y residencial, en las afueras como yo, que tengo la casa en un pueblo de trescientos habitantes. Aquí, vivas donde vivas, hay gente en la calle, tiendas abiertas, bares en los que puedes tomar un café a las ocho de la noche. Allí, en absoluto.
-¿Y aquí?
-Hombre, soy consciente de que mi visión de Vitoria es la del turista. A mí en Vitoria me apetece levantarme pronto, pasear, tomarme un café, leer el periódico en un bar... En verano ir al Estadio, ver a amigos, comer allí, quedar con otros, tomar unos vinos e ir a cenar. Lo que no hacemos allí.
-Llegó en el primer vuelo de Ryanair. ¿Qué le parece la iniciativa?
-El vuelo me lo cogió mi mujer y he viajado en el inaugural sin saber que lo era. La iniciativa me parece muy buena y muy cómoda. Yo espero que tenga éxito, lo que pasa es que hay mucha competencia. Pero bueno, es más fácil llegar a Foronda que a Loiu.
-¿Muy distintas las sociedades?
-Yo creo que son muy, muy diferentes. La vida aquí está mucho más centrada en la familia y no sólo en la inmediata, sino también en la extendida. Hay más apoyo social. Allí la vida es un poco insular. Vivimos en una isla y nos comportamos como islas dentro de ella. La frase 'la casa de un inglés es un castillo' es cierta.
-¿Qué es lo mejor de cada una?
-De Vitoria me quedaría con la comodidad y lo entrañable del contacto interpersonal: amigos, familiares cerca, un ámbito social más extenso y más profundo. ¿De Inglaterra? Me gusta mucho el proyecto en el que trabajo y que no existe aquí porque no creo que haya inquietud todavía. Vivir en Vitoria y trabajar allí sería perfecto.
-¿Nota transformaciones cada vez que regresa a Vitoria?
-Noto transformaciones que me hacen pensar que quizá sea más mayor de lo que soy. Las tiendas que yo recuerdo de pequeño han desaparecido. Me gustaría pensar que Vitoria va a tener siempre ese ambiente local con sus comercios tradicionales en lugar de las grandes superficies. Por ejemplo, el comercio de siempre ha desaparecido en Inglaterra. Todo son franquicias que hay en Madrid, París, Berlín... Así se forman sociedades demasiado uniformes.
«Dados a la polémica»
-Muchos entrevistados coinciden en que la sociología alavesa es apocada. ¿Está de acuerdo?
-No sabría qué decirte. Seremos apocados, pero también muy dados a la polémica.
-Usted cumple el horario laboral europeo. ¿Se trasladará aquí o es muy difícil vencer a las costumbres?
-Me imagino que es posible. ¿Horario europeo sería estar a las cinco en casa y cerrar las tiendas a las seis? Yo no querría que llegase. El de aquí tiene su encanto. A la gente que viene de Inglaterra lo que le gusta es, precisamente, lo no europeo. La influencia anglosajona tiene matices positivos, pero muchos negativos.
-Se dice que aquí se meten más horas para un rendimiento inferior.
-No lo sé. Lo que sí sé es que Inglaterra no ha asumido la política social europea. El trabajador allí está mucho más desprotegido.
-¿La sombra de Margaret Thatcher?
-Sí, pero llevamos diez años de laborismo sin un cambio social.
-¿Tony Blair es un laborista 'light'?
-Es un laborista 'thatcheriano'. La vida laboral es mucho más complicada que aquí y hay una necesidad de demostrar que trabajas más que el de al lado.
-Flema británica, pero triunfan los periódicos sensacionalistas.
-Es una paradoja porque la flema británica existe hasta cierto punto. La política está muy marcada por los tabloides sensacionalistas con escándalos y escandalillos.
-¿Vitoria le parece europea? Y en caso afirmativo, ¿es bueno o malo?
-Vitoria es una ciudad europea. Pero creo que se debe mantener el vitorianismo, lo peculiar nuestro, lo que es diferente. Como el modelo de vida. Paseando por Dato me ha llamado la atención el modo de andar, diferente al de Londres, Birmingham o Glasgow. Aquí puedes combinar lo profesional con lo social. Te encuentras a un amigo y entras a tomar un café. En Inglaterra no se le ocurriría a nadie porque hay una presión por hacer las cosas rápidamente y que se vea.
-Hay un auge de publicaciones sobre psicología, vida interior o salud. ¿A qué se debe la necesidad?
-Me da la sensación de que Vitoria es una ciudad muy hedonista. Hay una necesidad de tener un aspecto maravilloso, de estar bien interna y externamente... Casi casi se ha movido más hacia California que hacia Europa.
-¿Observa patologías en ambas sociedades?
-Esta es una sociedad mucho menos patológica que aquella.