Un total de 97 personas fueron atendidas el último año en el hospital Santiago de Vitoria por los especialistas de trastornos de la conducta alimentaria. Se trata de un programa de tratamiento intensivo, ubicado en la unidad de psiquiatría del centro médico de la capital alavesa, para asistir los casos más graves de anorexia y bulimia.
La cifra global de pacientes es similar a la de los años anteriores. Sin embargo, la estadística pone de manifiesto que 49 eran nuevos enfermos, una cifra que duplica a la registrada hace sólo dos ejercicicos. Este llamativo dato es, no obstante, matizado por la psiquiatra Sofía Álvarez de Eulate y la psicóloga Blanca Fernández de Corres, dos de las responsables del programa asistencial de Santiago. «El número de pacientes se mantiene estable. Lo que sí se ha incremetado es la sensibilidad, la preocupación de las familias por la enfermedad y la de los médicos. Ahora llegan aquí más casos porque los criterios de aceptación son menos rígidos», explicaron a EL CORREO.
Las 49 pacientes atendidas en Santiago fueron derivadas al hospital después de llevar más de un año de tratamiento ambulatorio sin evolución favorable. En la mayoría de los casos, se trató de mujeres de un amplio abanico de edades, a las que se ofrece «terapia individualizada y a la carta» porque no todo el mundo precisa ingresos ni tratamientos largos», resaltan.
El símbolo de Rebeca
Las dos especialistas son conscientes de que el fallecimiento en enero de Rebeca, una joven vitoriana de 31 años, -de cuyo caso se hizo eco este diario- se ha convertido en el paradigma de la muerte por anorexia. Por ello, prefieren lanzar un mensaje esperanzador. «Hay menos de un 20% de casos que se cronifican. El resto se recupera completa o parcialmente», resaltan. El tiempo medio de tratamiento es de uno a tres años.
La Asociación contra la Anorexia y la Bulimia de Euskadi -Acabe- se muestra menos optimista que los expertos. En su opinión, los casos están aumentado de forma espectacular. El colectivo no tiene datos para corroborar esta tesis porque «no todas las familias vienen a la asociación ni las atiende la Sanidad pública», pero llega a esta conclusión por el espectacular incremento de llamadas que reciben en su sede: 1.139 el año pasado.
Esta cifra supone un 22% más que en 2004 y multiplica por ocho el balance de cuatro años atrás. Además, Acabe resalta que ofreció 425 consultas personalizadas a afectados por esta grave enfermedad.
La coordinadora de la asociación, Ana Rosa Tejada, llama la atención sobre el hecho de que la enfermedad empieza a aparecer cada vez más a edades muy tempranas o en mujeres mayores. «En los últimos meses hemos tenido tres casos de niñas de doce años años y de señoras de hasta cincuenta».