Las residencias y los centros de día públicos alaveses tienen una gruesa lista de espera. Un total de 459 personas mayores de 65 años y con diferentes grados de dependencia aún esperan conseguir una plaza en un geriátrico o en un centro de día público, según los datos del Departamento foral de Asuntos Sociales.
De todas ellas, 282 -el 61,5%- son ancianos con una discapacidad física, en ocasiones grave, que esperan a que les hagan un hueco en una residencia. Otros 81 -el 17,5%- son alaveses que padecen Alzheimer u otro tipo de demencia senil que hace que sea muy difícil prestarles la debida atención en el domicilio familiar. Además, 96 -el 21%- están pendientes de ser atendidos en alguno de los centros de día de la red foral o de los ayuntamientos.
Su única esperanza en estos momentos para lograr un hueco en un geriátrico público es que otros mayores dejen libre una cama. Esto hace que muchos se vean obligados a tardar hasta tres años en ingresar, según han admitido los técnicos del Ayuntamiento de Vitoria en un informe sobre las necesidades de este colectivo.
Aunque la Diputación proyecta poner en marcha 134 plazas residenciales en Salvatierra, Laguardia y Vitoria, y otras 90 en centros de día o rurales antes de 2007, para la oposición foral la medida es «insuficiente». Así al menos lo considera la juntera del PNV María Jesús Aguirre, quien solicitó por escrito a la diputada de Asuntos Sociales, Ainhoa Domaica, los datos sobre la lista de espera a fecha 31 de diciembre de 2005.
Más octogenarios
Aguirre considera «muy preocupante» el «drástico» envejecimiento poblacional que ha experimentado el territorio histórico en los últimos años, «sobre todo en los pueblos».
A su juicio, el Gabinete Rabanera está «demasiado tranquilo» y no tiene en cuenta que a la provincia le acecha ya el fenómeno conocido como «el envejecimiento del envejecimiento». Es decir, que cada vez serán más los octogenarios alaveses que pidan ayuda especializada. «A partir de esas edades, la dependencia es muy grave, con demencias seniles. Necesitan cuidados las veinticuatro horas», indica, tras criticar que desde 1998 «el PP no haya programado ninguna plaza más y las nuevas surgen por iniciativa de la oposición».
Aguirre llama además la atención sobre otra tendencia. Si hasta ahora gran parte de los ancianos ha sido atendido por sus hijas, en pocos años la situación cambiará. «La incorporación de la mujer al trabajo hará que esto cambie de manera forzosa. Habrá más gente que demande ayuda», reflexionó.
La juntera aboga por más plazas de residencias, unos servicios a la carta en los centros rurales y por ampliar el horario de los centros de día y reforzar el programa de respiro los fines de semana.