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Martes, 28 de febrero de 2006
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POLÍTICA
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El PP quiere volver al centro reformista para recuperar el liderazgo social
Rajoy sostiene que su partido desea «ser plataforma para un nuevo cambio»
ENCUENTRO. Aznar y Rajoy participaron ayer en un acto de la FAES. / AFP
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El PP quiere volver al centro político, sacudirse la etiqueta de «derecha extrema» que le ha atribuido la izquierda y plantear un nuevo cambio para poder así ganar las elecciones de 2008. Mariano Rajoy se propone aprovechar la Convención Nacional que celebrará su partido el próximo fin de semana para relanzar el discurso «liberal de centro reformista» que dio a su predecesor la mayoría absoluta en el año 2000. Ayer, Rajoy y Aznar sumaron sus voces para reivindicar los logros de las dos legislaturas populares y acusar a los socialistas de haber provocado una crisis peor que la de 1996.

La presentación de una publicación de la FAES sobre los datos económicos de las dos legislaturas del PP en el poder -que contó con una nutrida presencia de ex ministros y altos cargos populares- reunió al presidente de honor con el actual líder de la oposición y les permitió relanzar el discurso político que ha dado los mayores éxitos electorales a este partido. Las cifras aportadas por el estudio -referidas al empleo, renta per capita, inversiones, etc.- permitieron a ambos dirigentes situarse en el terreno de la gestión económica, que nunca ha sido cuestionada por la opinión pública. «De esos años debemos sentirnos legítimamente orgullosos», dijo Rajoy, muy «satisfecho» por el trabajo realizado.

«Peor que en 1996»

Pero el ex presidente Aznar dijo que la publicación de la FAES no pretende evocar el pasado como «un ejercicio nostálgico ni de melancolía» sino como una herramienta y un activo político con el que Rajoy debe afrontar el futuro porque, en su opinión, «España está peor que en el 96». El actual líder de la oposición recogió el testigo y pidió a su partido que no se duerma en los laureles sino que trabaje por formular «nuevos programas, proyectos e ideas». Dejó muy claro que la base de esos planteamientos de futuro será la experiencia del pasado porque «de nada serviría cambiar y fingir ser algo que no somos», e incluso se atrevió a apuntar que tal cosa sería «inmoral».

Con esta filosofía continuista y la convicción de que «España ya es diferente» de la que el PP dejó cuando perdió el poder, Rajoy presentó la Convención del próximo fin de semana como una ocasión para «renovar» las ideas que conformaron «el proyecto liberal» que encabezó Aznar y con el que gobernó del 96 al 2004. «Queremos ser plataforma para un nuevo cambio», proclamó en referencia a los documentos que saldrán del cónclave de los populares y que servirán de base para el programa electoral con el que se presentará a los comicios de 2008.

«Es de nuevo la hora de la libertad y de que el proyecto liberal reformista recupere el liderazgo de la sociedad española», dijo el líder del PP. La intención de Rajoy es que la Convención amplíe la agenda del debate político y dé cabida a asuntos relacionados con la vida cotidiana de los españoles, aunque es consciente de que también tendrá que referirse a la lucha antiterrorista y el debate territorial, por exigencias de la actualidad.

«Gente normal»

Será una oferta política que buscará «no enfrentar sino reunir, no retrasar sino avanzar, no crear problemas sino resolverlos», según dijo Rajoy. Frente a los debates identitarios planteados en esta legislatura de gobierno socialista, el líder del PP ofrece cambiar el terreno de la discusión para ocuparse de las inquietudes que asaltan «a la gente normal». En su opinión, el PSOE ha equivocado «el objetivo nacional» porque, «en lugar de preocuparle a dónde vamos», se ha centrado en cuestionar «de dónde venimos y quiénes somos».

La economía, su liberalización, profundizar en las reformas y abordar los retos de la globalización, además de atajar los problemas de competitividad de las empresas españolas, su modernización, la estabilidad presupuestaria del país o su situación en la Unión Europea y en el mundo son los objetivos que, según Rajoy, debería perseguir el Gobierno español.

Precisamente eso es lo que se propone ofrecer en las próximas elecciones, en las que quiere hablar de «las cosas de un país normal». Frente a este planteamiento, el líder de los populares acusó a los socialistas de haber centrado su acción de gobierno en «revisar el pasado, crear problemas donde no los había, enfrentar a la gente y debilitar el Estado». «Estamos otra vez en Wifredo el Velloso, Felipe V y los suevos», ironizó.

Rajoy se presentará a las elecciones de 2008 con un discurso programático de contenido eminentemente económico y la promesa de lograr que «la sociedad española pueda dedicarse a sí misma», que «España recupere su visibilidad como país occidental y dinámico que es» y que «la persona y sus preocupaciones vuelvan a ser el objetivo del Gobierno».



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