El macroprocreso que celebra la Audiencia Nacional desde noviembre contra las presuntas organizaciones del entorno de ETA volverá hoy al principio, tres meses después del inicio del juicio y tras nueve semanas de parálisis en las actuaciones. El tribunal, después de analizar diversas denuncias de indefensión planteadas por los abogados de los 56 procesados, autorizó ayer a los letrados a que vuelvan a interrogar a los 21 imputados que ya habían prestado declaración. Nadie se atreve ya a predecir cuando quedará visto para sentencia el juicio, que comenzó con una previsión de duración de entre seis y ocho meses.
La presidenta del tribunal, Ángela Murillo, se negó a anular de manera formal lo actuado en el juicio, como pedían las defensas, pero, en la práctica, la vista judicial volverá a su inicio con la celebración del interrogatorio «complementario» de Vicente Askasibar, el presunto jefe de finanzas de KAS, el primero de los imputados que prestó declaración.
Los interrogatorios «complementarios» continuarán en las semanas siguientes con las declaraciones de los otros 20 procesados que ya habían subido al estrado, por lo que desfilarán de nuevo ante los magistrados los ocho acusados de la pieza de KAS y los trece imputados por su implicación en 'Egin', la supuesta 'rama mediática' de la banda. Cuando terminen los segundos interrogatorios, se prevé que el tribunal escuchará ya el testimonio de Xabier Alegría, el principal procesado, cuya declaración ha quedado abortada en varias ocasiones desde el pasado 20 de diciembre por otras tantas suspensiones arrancadas a la sala por las defensas, en unas ocasiones para poder estudiar documentos y en otras por la enfermedad de imputados y letrados.
La razón de los interrogatorios «complementarios» es permitir a las defensas que puedan preguntar a todos sus clientes sobre los 100.000 folios correspondientes a las diligencias previas abiertas en 1989 por Garzón, que años después fueron archivadas. Estas 104 cajas de documentación, aceptadas por el tribunal como prueba, fueron incorporadas al sumario con el juicio ya iniciado y las defensas no conocieron su contenido completo hasta este mes.
Los letrados, que consideran que de las diligencias archivadas nacieron las causas por las que ahora se juzga a sus clientes y que creen que en ellas hay pruebas en su descargo, reclamaron poder volver a interrogar a los imputados que habían declarado para evitar la indefensión, ya que las acusaciones sí habían podido utilizar esta prueba en sus preguntas por escrito a los 21 sospechosos y en sus escritos de acusación.
El tribunal, apoyado por el fiscal y la Asociación de Víctimas del Terrorismo, no aceptó que esto fuera motivo de anulación de todo el juicio, pero si lo creyó razón suficiente para que pudiesen interrogar de nuevo a sus clientes y complementar sus declaraciones. El resultado es casi el mismo.