Los hosteleros vascos ven con buenos ojos el reglamento aprobado en la Comunidad de Madrid para desarrollar la ley antitabaco. Representantes del sector han enviado una carta a la directora de Drogodependencias, Belén Bilbao, en la que le piden trasladar a Euskadi este modelo, ya que «constituiría una solución para cientos de pymes y microempresas de nuestra comunidad autónoma». «Y respecto a otras diferencias que pudieran existir -añaden-, no sería difícil encontrar fórmulas de convivencia entre los diferentes intereses». Para discutir todo esto, solicitan una reunión antes de que acabe marzo.
En la consejería de Vivienda y Asuntos Sociales reconocen haber recibido la misiva, aunque, de momento, declinan opinar sobre su contenido. Hablarán sobre este tema en una cita que tienen pendiente con los hosteleros e insisten en que en la ley antitabaco todo se ajusta «por consenso».
La norma madrileña -que el gabinete de Rodríguez Zapatero tiene intención de recurrir- permite fumar en las cafeterías integradas en los centros de trabajo de más de 100 metros cuadrados y en los lugares de edificios situados al aire libre, como terrazas, patios y balcones. Pero lo que más interesa a los hosteleros vascos son medidas como la que posibilita aislar las zonas de fumadores en bares de más de 100 metros cuadrados con «separaciones físicas no estancas», es decir, que podría valer con los carteles y mamparas que ya emplean muchos locales. Solicitan así que se cambie la fórmula de la ley estatal, «completamente compartimentadas», por «compartimentación señalizada». Añaden que, «como compensación, podría incluirse una referencia a la ventilación».
Los hosteleros respetan la opción de elegir la prohibición o el permiso reservada para los bares más pequeños, pero sugieren que aquellos locales con «una superficie útil mayor de 50 metros» señalicen «por cortesía» espacios para no fumadores.
También se acogerían a la modificación madrileña referida a bodas, bautizos y comuniones: quieren que sea el cliente anfitrión de la fiesta quien decida si deja o no fumar a sus invitados.
En cuanto a los centros comerciales, piden que aquellos bares, cafeterías o restaurantes situados en estas galerías separados por paredes, cristales o cualquier otro cierre actúen del mismo modo que el resto de locales hosteleros. Y en cuanto a los que están abiertos al centro comercial, proponen que separen su espacio para poder acogerse a la anterior propuesta.
Vigilancia de la ley
En la carta, se plantea también que la venta de tabaco (cigarrillos y puros) «debería quedar con unas requisitos idénticos ajenos a la superficie, pues idénticas son las tasas que se pagan al Comisionado del Tabaco». En cuanto a la aplicación de la normativa, solicitan que sea igual «para todas las actividades hosteleras, con independencia de en qué tipo de edificio (público o privado, cafeterías comerciales, centros culturales, recreativos...) estén situadas y siempre que se realice en espacios separados del resto». Esgrimen que, de no hacerlo así, «podría conducir al fracaso empresarial» a «cientos de familias».
El texto hace hincapié en el asunto de las sanciones, sobre todo en lo que respecta a la responsabilidad del hostelero a la hora de vigilar el cumplimiento de la ley. Creen que la norma debe ser modificada, ya que «una cuestión es permitir conscientemente que se fume desoyendo las peticiones o denuncias de un consumidor y otra muy diferente que ese acto de fumar en lugar inadecuado haya pasado inadvertido a los trabajadores del establecimiento».