El Correo Digital
Miércoles, 1 de marzo de 2006
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POLÍTICA
terrorismo
La bomba que estalló en el Instituto de Marina de Mutriku contenía cinco kilos de amonal
El artefacto ha provocado cuantiosos daños y es similar al utilizado por ETA para atentar contra los juzgados de Mungia
El artefacto que hizo explosión ayer en el Instituto Social de la Marina ubicado en la calle Tranpakale de la localidad guipuzcoana de Mutriku, contenía un total de cinco kilogramos de amonal, según fuentes relacionadas con la investigación.
Esta bomba, similar a la colocada por ETA en el municipio vizcaíno de Mungia, causó daños materiales que afectaron a la puerta de entrada, dos tabiques del interior, un falso techo y el ascensor. Un comunicante anónimo llamó a las ocho y media de la tarde de ayer a la DYA y al diario Gara en nombre de ETA para informar de la colocación de esta bomba que estallaría media hora más tarde.
El alcalde de la localidad guipuzcoana, Estanislao Osinalde (PNV), ha explicado hoy que los daños en la oficina del Instituto Social de la Marina son "bastante cuantiosos" y que las viviendas próximas también sufrieron rotura de cristales y puertas. Osinalde ha indicado que en este momento técnicos municipales se encuentran en el edificio atacado para evaluar los daños, que afectaron principalmente a la planta baja del inmueble, aunque también ha habido desperfectos en pisos superiores debido a que el hueco del ascensor "hizo un efecto de chimenea".
Además, el primer edil de Mutriku ha destacado que los edificios de viviendas colindantes, que fueron desalojados tras el aviso de ETA, también presentan algunos desperfectos causados por la bomba, que tenía, según las primeras "estimaciones", entre "4 y 5 kilos de amonal". Osinalde ha comentado que la gran mayoría de las familias que fueron desalojadas volvieron a sus domicilios tras la explosión, aunque hubo una, la que vive más cerca del lugar en el que estalló la bomba, que no lo hizo hasta pasada la 1.00 de esta madrugada.
Indignación
El alcalde ha explicado que muchos vecinos han expresado su "indignación, enfado y hastío" por este atentado, pese a que no existen precedentes de ataques similares contra el Instituto Social de la Marina de Mutriku, un pueblo que definió como "muy, muy tranquilo", tras lo que lamentó que la bomba haya "roto un poco esa dinámica". Ha recordado que más de 100 vecinos, todos ellos relacionados con la mar, son usuarios habituales de las oficinas atacadas, en las que, entre otras cuestiones, se gestionan las pensiones de los pescadores jubilados.
Las oficinas están ubicadas en un inmueble compartido por el Instituto Social de la Marina y la Diputación Foral de Guipúzcoa, institución que cedió el uso de sus locales al Ayuntamiento de Mutriku. En la parte del edificio que gestiona el Consistorio se habilitaron duchas y vestuarios para "que las utilice la gente que hace deporte", sobre todo los remeros de Mutriku, aunque en el momento de recibir el aviso no había nadie en estas instalaciones.
Además, en una de las plantas superiores del inmueble, calificado por Osinalde como "emblemático", hay una sociedad de pescadores jubilados. El Ayuntamiento, compuesto por 9 ediles del PNV y 2 de EA, celebrará durante esta mañana una Junta de Portavoces para acordar una declaración de condena de este atentado.
"Paquete sospechoso"
La Guardia Municipal ha explicado que agentes de este cuerpo, nada más recibir el aviso, acudieron al número 13 de la calle Tranpakale, en el muelle de Mutriku, donde se encuentra ubicado el edificio de piedra con soportales. "Enseguida vimos el paquete sospechoso", han señalado las mismas fuentes, que han precisado que se trataba de una bolsa de basura colocada en una de las puertas de entrada al edificio, tras lo cual la Ertzaintza y la Policía Local comenzaron a desalojar y acordonar la zona.
Hubo un momento en que unas veinte personas estaban mirando hacia donde se encontraba una patrulla de la Ertzaintza, "con la bomba detrás, a sus espaldas", por lo que rápidamente fueron desalojadas, ha indicado un portavoz de la Guardia Municipal, quien ha agregado que además unos 50 vecinos de cinco edificios cercanos también tuvieron que salir de sus casas, a las que pudieron regresar posteriormente. "Hubo poco tiempo para reaccionar", ha señalado la misma fuente, que indicó que los agentes tuvieron a penas veinte minutos para despejar la zona, lo que evitó que se produjeran víctimas.
La explosión fue "muy fuerte" y se escuchó prácticamente en todo el pueblo, ya que los soportales donde explotó el artefacto hicieron que el sonido retumbara y fuera aún mayor que en un espacio al aire libre. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Guipúzcoa señalaron además que la zona afectada había sido reformada recientemente.



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