«Cuando no llueve en febrero, ni trigo ni centeno», dice el refrán y preocupados están todos los que dependen del agua del cielo. Durante el mes que acabó ayer llovió muy poco en Álava. En concreto, 42,5 litros por metro cuadrado en el aeropuerto de Foronda, el centro meteorológico con una serie de registros más larga en el tiempo. Lo normal este mes es que caigan 67,3 litros de lluvia por metro cuadrado, según los datos del Instituto Nacional de Meteorología (Inm).
El problema es que se suma a otro mes de enero que ya fue calificado como seco. Entonces las precipitaciones fueron de 41,4 litros cuando lo normal es que alcancen los 81,76.
Este déficit hídrico contrasta con las precipitaciones generalizadas en latitudes en las que llueve menos como Andalucía, Extremadura o Levante. También Guipúzcoa y Vizcaya han registrado un descenso en las lluvias, que arranca de finales de año. Desde ese punto de vista, 2005 se comportó con absoluta normalidad en Álava, lo que ha permitido conservar, por ejemplo, las reservas de agua de los embalses en un 70% de ocupación hasta la fecha, e incluso utilizar el excedente para trasvasar líquido hacia la central de Barazar y producir electricidad.
Desde el punto de vista de las temperaturas, febrero se comportó de manera parecida a enero. Según el Inm, fue «muy frío». Los termómetros se quedaron en 4,1 grados de media del mes, frente al registro de la serie, que fue de 5,5. Los días 8 y 9 los termómetros se hundieron hasta -5 grados, muy lejos, sin embargo, de la temperatura histórica más baja sufrida un mes de febrero. Ocurrió en 1956 y se alcanzaron los 16,8 bajo cero.