El Correo Digital
Miércoles, 1 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EDICIÓN IMPRESA
SARA MADRE AFECTADA
«Es triste, pero la gente como mi hijo acabará en la cárcel, tirada en la calle o matando»
Exige la creación de un centro especial para tratar a estas personas, «que son enfermos mentales»
DESAFIANTE. Los padres llegan a desesperarse. / EL CORREO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Pasó de ser un niño caprichoso a alguien incontrolable. Su madre todavía está aterrorizada, pero es capaz de contar con algunas reservas lo que siente: una mezcla de «pena, angustia y desgracia». Pese a los años de experiencia, sufre en carne viva al relatar lo que considera «un infierno». Y además reta a cualquier persona que tenga un hijo a ponerse en su lugar.

Teme ser reconocida y por eso prefiere no dar demasiados detalles. «Si él se da cuenta no sé lo que me puede hacer. Prefiero ni pensarlo», asegura.

Cuando esta mujer vitoriana llamada Sara dio a luz no creyó tener un hijo especial. Pero el chico fue creciendo y cuando cumplió los doce años ya demostraba «los primeros ramalazos». A partir de ahí, todo fue creciendo como una bola de nieve. «Me ha pegado, me ha insultado y he tenido mucha suerte porque al final puedo contarlo», explica Sara.

Esta mujer ya se ha acostumbrado a que su propio hijo le hable con total desprecio. «Eres una zorra, te voy a matar», le ha soltado en su cara una y otra vez tras echarle la culpa «de todo lo malo» que le sucede. «Ya he llamado a la Policía Municipal un montón de veces porque cualquier día va a pasar una desgracia», relata.

Drogas y alcohol

Y es que, según relata esta madre, el joven llega «a estados límites de agresividad» que encima confluyen con la ingesta de alcohol. El cóctel es explosivo. Cuando vuelve a casa borracho o ha tomado otro tipo de drogas «ya es que tiembla todo el edificio», reconoce la afectada con cierta vergüenza.

Pero no todo son lamentos. También hay duras críticas. Esta mujer denuncia el «nulo» caso que hacen las instituciones, los médicos y los jueces ante un fenómeno que requiere de la creación «de centros específicos para tratar a estos chavales, que en realidad son enfermos mentales».

¿Cuál es el futuro de este joven? ¿Puede curarse? Pese a la crueldad, Sara responde sin miramientos: «Es triste, pero la gente como mi hijo acaba en la cárcel, en la calle tirada o matando. Es una persona imposible de controlar», sentencia.



Vocento