El seleccionador nacional sub'21, Iñaki Sáez, restó importancia a la derrota que encajó ayer España ante Polonia en el partido amistoso disputado en el Estadio Municipal de Anduva. Y es que, en su opinión, numerosos factores habían influido en el resultado final que reflejó el simultáneo, entre los que destacó el cansancio.
«Hemos tenido que jugar un martes cuando la mayoría de los jugadores han disputado encuentros el domingo y apenas hemos tenido tiempo para recuperar. Y si algo hemos notado en el rival ha sido su frescura», lamentaba.
Sin tratar de poner excusas, el seleccionador también añadió 'peros' al partido. Por un lado, el estado del césped «que no es que estuviera en malas condiciones pero no ayudaba a dar velocidad al juego». Igualmente, no evadió responsabilidades en los suyos y admitió que el equipo no había estado acertado.
«Aunque concebimos bien las jugadas, el último pase no lo damos bien y perdemos efectividad. No damos el balón a la persona adecuada o en las mejores condiciones. Además, esta tarde hemos estado más nerviosos de lo normal», lamentó.
Piedra de toque
El técnico vizcaíno afrontó este encuentro como una «buena piedra de toque» ante un rival «duro y fuerte que se ha encontrado un gol en la primera parte y, a partir de ahí, ha hecho su partido». Pero lo importante ayer para Sáez era «apuntalar el equipo» que irá al europeo en septiembre.
A pesar de los cánticos que hubo desde las gradas, con los que se pidieron a los jugadores más garra, Sáez aseguró que los suyos lo habían dado todo «al menos para empatar el partido» y subrayó que el equipo «aún no está debidamente compenetrado, pero estas circunstancias tiene que aprender a resolverlas».
Finalmente, no quiso abandonar Miranda sin elogiar a su afición. «Nunca hemos tenido un público que cantara y animara como el de Anduva. Si hubiéramos ganado esto habría sido una fiesta», señaló.