Las administraciones públicas cerraron el pasado año con el primer superávit en la historia de la democracia, que rondó los 10.000 millones de euros. Esa cifra equivale al 1,1% del Producto Interior Bruto (PIB) -el último ejercicio el déficit fue del 0,14%-, frente a los 'números rojos' del 0,1% previstos, y fue posible gracias al buen comportamiento de las cuentas de la Administración central y la Seguridad Social.
España sólo ha conseguido cerrar sus cuentas públicas sin desfase económico en 29 años de los 150 comprendidos entre 1850 y 2000, según las 'Estadísticas Históricas de España en los siglos XIX y XX' elaboradas por la Fundación BBVA.
El vicepresidente Pedro Solbes calificó de «hito histórico» el resultado de la ejecución presupuestaria en 2005 y subrayó que, en sólo dos años de gestión, el Gobierno socialista ha reducido el déficit «en mayor medida» que el Ejecutivo del PP en toda la legislatura anterior.
El Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero -subrayó- ha demostrado que es «compatible» la redistribución de la riqueza y la prestación de servicios públicos avanzados, con un sistema fiscal de «alta capacidad recaudatoria, suficiente para cubrir los gastos y tener un ligero superávit». Además, hizo hincapié en que España se ha convertido en el único país de la zona euro, junto a Finlandia, con unas cuentas saneadas. La media de los Doce arroja un desequilibrio muy próximo al 3%.
Compensación
En 2005 -y ésta es una novedad relevante- no hubo que echar mano de la 'ayuda contable' del sistema de la Seguridad Social para cuadrar las cuentas, aunque ese organismo aportó un superávit del 1,1% del PIB. La contribución positiva de la Administración central -3.536 millones- fue del 0,39% de la riqueza nacional, cuando inicialmente se había previsto un déficit del 0,5%, y compensó los 'números rojos' de las comunidades autónomas (0,29%) y de las corporaciones locales (0,14%).
Solbes destacó el superávit de la Administración general del estado, siete décimas superior a de 2003, y matizó que realizaba la comparación con ese año porque en 2004 se hizo frente a deudas extraordinarias como la de Andalucía y Renfe.
Es más, si el Estado no hubiera tenido que contribuir con 1.092 millones de euros adicionales a que las comunidades autónomas hicieran frente a los problemas de la financiación sanitaria, su excedente hubiera alcanzado 4.628 millones. Con todo, la aportación a la sanidad se vio compensada con los menores pagos por intereses de la deuda a causa de la renegociación y el bajo nivel del precio del dinero.
Cautelas
Según los datos aportados por Solbes, los ingresos tributarios crecieron el 14,1%, la tasa más elevada desde 1989 y 6,2 puntos más de lo inicialmente previsto. Pero el vicepresidente hizo una llamada a la cautela y advirtió de que no hay garantías de que una evolución similar se vaya a producir durante el presente ejercicio. En su opinión, esa tasa de avance debe considerarse esporádica, y no es razonable esperar que se prolongue en el tiempo.
La recaudación por IRPF creció ligeramente por encima del promedio, un 14,7%, pero las plusvalías derivadas de la venta de inmuebles y acciones tuvieron un avance del 19,2%, en tanto las retenciones por rentas del trabajo aumentaron el 12,7%, una décima menos que las correspondientes a rentas de capital.
No sorprende, a la luz de los resultados presentados por las empresas, que la recaudación por el Impuesto de Sociedades registrara un incremento del 24,9%. Los ingresos por IVA experimentaron un alza del 12%, en tanto los ingresos por impuestos especiales apenas subieron el 2,9%. Mientras, la recaudación por hidrocarburos permaneció casi estancada -con un modesto crecimiento del 0,9%- porque el encarecimiento de los carburantes frenó el consumo, y la del impuesto sobre las labores del tabaco se elevó el 5,6%.