El Correo Digital
Jueves, 2 de marzo de 2006
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«RESPETO Y DIÁLOGO». El obispo Claudio Magnago lee el mensaje papal antes del partido. / AP
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Los berreos racistas no son una exclusiva de los estadios españoles, también es una forma de graznido extendida en los campos italianos. Un delantero del Lazio, Paolo Di Canio, se dirigió dos veces con el saludo fascista a su afición, que de paso mostraba pancartas con esvásticas. En fin, que entre tanta fascinación por el Reich llegó ayer el amistoso Italia-Alemania disputado en Florencia y un destacado alemán, nada menos que el Papa, decidió que era una buena ocasión para lanzar una llamada al orden y la concordia. En un mensaje contra la discriminación racial, pidió al mundo del fútbol que promueva «el respeto y el diálogo».
 

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