Dmitry Piterman ofreció ayer una respuesta ambigüa aunque significativa a la gran pregunta que se plantea el alavesismo desde hace días: ¿Está dispuesto el presidente albiazul a vender el club? Metido esta vez sí en su papel, el de empresario, el máximo accionista de la entidad reiteró en varias ocasiones no tener intención de desprenderse del Alavés, «aunque tengo otros negocios aquí y en Estados Unidos y» -precisó- «si llegan ofertas las escucharé». Es decir, ni se cierra de entrada a una posible negociación ni, ante las movilizaciones de los aficionados y las instituciones para forzar su marcha, deja entrever resquicios de debilidad que podrían abaratar su producto.