Renovarse o morir. Ése es el reto al que se enfrenta el pequeño comercio de Álava, aquejado por la fuerte competencia de las grandes superficies y la falta de relevo generacional. Conscientes de que la modernización descansa en la formación de los profesionales, la Federación Alavesa de Comercio y Servicios acaba de crear un grupo de trabajo para evaluar «de forma realista» las necesidades de reciclaje de los minoristas. Su presidente, Ángel Álava, avisó ayer de que «si el sector no se profesionaliza, no sobrevivirá ante la competencia».
Los expertos que integran el proyecto Denda -comerciantes, consumidores, sindicatos y consultores- coinciden en que la oferta formativa existente es «incompatible» con los horarios laborales. Además, los cursillos son «demasiado largos», están mal publicitados y los contenidos tradicionales -como contabilidad o informática- «están alejados de la realidad diaria del mostrador».
Un reciente estudio demuestra que una amplia mayoría de los profesionales (87%) reconoce que adquirir nuevos conocimientos es básico para la salud de su negocio, pero sólo un 25% ha asistido a cursos en el último año. ¿Las razones? Una vez más, la falta de tiempo, su escaso interés y el alto coste.
Tomy Martínez, gerente de la federación de comercio, resaltó además que el 75% del personal contratado en las tiendas son mujeres, lo que agrega un problema más: el de la conciliación del trabajo con la vida familiar.
Cursos más breves
Los expertos celebrarán un ciclo de reuniones hasta finales de abril para diseñar los mimbres de una nueva propuesta formativa. Sus claves serán cursos más breves, impartidos a lo largo del año y con especial atención a nuevas materias. Entre ellas, destacan la atención al cliente, la gestión del almacén, la organización del tiempo y la decoración.
Un mensaje importante que los comerciantes quieren trasmitir es que el sector no es una ocupación «refugio» a la que «cualquiera puede acceder sin formación», subrayó Martínez.