Cuando en un equipo, del deporte que sea, se compagina empresa y ciudad, empresa y país, hay que tener en cuenta más cosas a la hora de tomar decisiones importantes. De hecho, creo que no se pueden tomar las mismas decisiones cuando existe esta relación empresa-ciudad como sucede en el Deportivo Alavés.
El Deportivo Alavés es más que un negocio que tiene que ser rentable, es un equipo que representa a una ciudad. Esta situación es importantísima, ya que toda prensa negativa que pueda tener el equipo influye directamente en la ciudad.
En este caso, los dirigentes del club tienen que ser cuidadosos con la imagen que da la entidad al exterior, intentando siempre mimar de forma exquisita este detalle. Pero en esto también entran en juego los aficionados, ya que si éstos no contribuyen en un buen comportamiento tanto en el campo como en las visitas a otras ciudades, estoy seguro de que todo esto influirá de forma negativa a la ciudad e incluso al equipo.
En mi actual puesto de secretario técnico del Euskaltel-Euskadi me doy cuenta de la dificultad que tiene dirigir un equipo, una empresa. Nadie sabe mejor qué decisiones tomar en su grupo como el que está trabajando día a día en él. Es difícil contentar a todo el mundo en tus decisiones, sobre todo cuando un deporte como el fútbol es tan seguido por aficionados y medios de comunicación.
Cada dirigente tiene una forma de ser, a veces difícil de entender, pero no hay que olvidar que el presidente del Alavés fue el que subió al equipo a Primera División, lo que contribuyó a que la ciudad de Vitoria subiese a lo más alto del fútbol nacional. Las decisiones no son fáciles de tomar y, cuando se toman, se analizan si fueron acertadas o no una vez obtenidos lo resultados.
Toda esta controversia que se ha creado alrededor del equipo no favorece la tranquilidad del trabajo entre los jugadores y los técnicos. Tranquilidad y el apoyo de todos es lo que hace falta para que el Alavés siga en Primera. Será bueno para todos.
Esperemos el final de temporada y analicemos el resultado de las decisiones tomadas. El balance será el que deba de tomar la última decisión.