Alma Saavedra, responsable de la sección vasca de Médicos Sin Fronteras (MSF), advirtió ayer de que «la comunidad internacional está fracasando donde más hace falta», en referencia a las crisis derivadas de pandemias y males ignorados por la investigación médica o avivados por conflictos crónicos. Saavedra, que presentó la memoria anual en la sede bilbaína de MSF, destacó entre los lugares de atención más desasistidos por los países donantes el Congo o Sudán, donde un millón de refugiados y desplazados internos sobreviven en condiciones extremas.
El año pasado, la respuesta rápida y masiva al desastre causado por el maremoto del Sudeste Asiático contrastó con el olvido que sufren zonas como Colombia, Somalia o Chechenia. «Generan tantas o más víctimas que Irak, por ejemplo», arguyó Aitor Zabalgogeascoa, responsable de la Unidad de Emergencias en 2005.
El logista vasco cuestionó la ayuda institucional prometida para las grandes catástrofes. «Aún hoy, el 40% de los fondos públicos prometidos para los damnificados por el 'tsunami' no ha llegado a su destino».
También advirtió de que cuando los puestos africanos de salud establecen el más mínimo cobro por sus servicios, la mortalidad de la zona aumenta, según una relación directa e inmediata. «Hablamos de quizás veinte céntimos de euro, pero esa cifra es el dinero que mueve una familia en todo un mes. La gente deja de acudir al médico y fallece».
El especialista también denunció la falta de compromiso con las enfermedades de los más pobres como la malaria, el cólera, la tuberculosis, el mal de Chagas o el kala-azar. «Si hay fármacos, son muy caros o poco adecuados», lamentó. Señaló el caso de la tuberculosis, cuyos medicamentos superan los cincuenta años de antigüedad. «Esto ocurre en un mundo en el que se gastan miles de millones en tratamientos de belleza», denunció.
VIH-SIDA
Una pandemia para adultos
La falta de medicamentos apropiados y medios diagnósticos para los niños seropositivos es uno de los mayores problemas en la lucha contra el VIH en el Tercer Mundo. Desde MSF intentan paliarlo con la partición de píldoras destinadas a adultos o la dosificación de jarabes para tratar a los más pequeños. Además, existen problemas añadidos como la necesidad de refrigeración y su administración que exige, a menudo, el estómago vacío y mucha agua limpia. En África hay 23 millones de afectados y cobija al 80% de los niños que viven con VIH en el mundo. También era el origen de las tres cuartas partes de los más de veinte millones de fallecidos que ha provocado la pandemia.
MALARIA
El mal que se resiste
La malaria produce anualmente novecientas mil víctimas infantiles. Esta enfermedad cuenta a su favor con la resistencia a los tratamientos tradicionales y los insecticidas que combaten el mosquito transmisor. La alternativa es un tratamiento conocido como terapia combinada con artemisinina (TCA) que sólo dura tres días y cuesta 0,6 dólares para los menores y dos dólares para adultos.
A pesar de su efectividad, aún queda lejos del alcance de muchos de los más de trescientos millones de enfermos. Las empresas farmacéuticas no han cumplido su promesa de aumentar la producción de remedios y los países más afectados carecen de recursos para dispensar el TCA de manera gratuita. Según MSF, se precisa un compromiso político para garantizar su distribución.
TUBERCULOSIS
Oportunista y letal
La tuberculosis es una infección que se suele asociar con el sida, generando nuevas complicaciones a los individuos afectados doblemente. Anualmente sucumben dos millones de enfermos y un tercio de la población mundial podría estar infectada, pero sólo desarrollará la enfermedad si su sistema inmunológico se halla debilitado. El VIH consigue anularlo y hoy la tuberculosis se ha convertido en la principal causa de muerte para la comunidad seropositiva.
MAL DE CHAGAS
La más sibilina
Este mal genera 50.000 muertos al año en Latinoamérica y, a menudo, sus víctimas fallecen ignorando la causa. El 30% de los afectados por este parásito, perjudicial para el corazón y los sistemas digestivo y nervioso, desarrolla síntomas crónicos durante su infancia que propician posteriores patologías asociadas. Los medicamentos empleados comportan importantes efectos secundarios. La falta de rentabilidad es el factor que impide una investigación eficaz.