Un agente de policía explicaba por la mañana que apenas había vecinos del edificio siniestrado en la zona, porque habían sido realojados y se encontraban fuera. Todos, salvo un matrimonio de jubilados, Seve y Purificación, de unos 70 años ambos, que han pasado la noche varios portales más arriba, en la misma calle San Francisco, realojados en la casa de un familiar.
Este matrimonio vive en el quinto izquierda del número 34, justo dos pisos sobre el presumible foco del incendio. Purificación relata su experiencia de la madrugada pasada: "Estaba durmiendo y noté una cosa rara en la garganta. Salí al cuarto de baño y me encontré con que el hall estaba lleno de humo. Al abrir la puerta de la calle toda la escalera estaba llena de humo también. Entonces, avisé a mi marido".
Seve y Purificación pasaron anoche por una experiencia que, a buen seguro, nunca olvidarán. "protegimos las ventanas y las puertas con toallas húmedas y estuvimos bebiendo agua continuamente", explicaba Purificación. La mujer tenía la sensación de que los bomberos se habían olvidado de ellos: "estuvimos más de una hora esperando a que vinieran a sacarnos. Al final, llamé llorando al 112 y les dijimos que estábamos aquí. La llamada se cortó pero, enseguida entraron los bomberos y nos sacaron con máscaras de oxigeno".
A las 10:40, y coincidiendo con la llegada del alcalde de Bilbao Iñaki Azkuna a la zona, Seve toma la palabra: "ahora estamos esperando a que llegue el del seguro, nos han dicho que vendrán el lunes". Pero antes, los servicios municipales tendrán que hacer una profunda evaluación del estado en que ha quedado afectado el edificio del número 34.