Por culpa de la gripe aviar, los bilbaínos ya no podrán seguir burlando la ley que prohíbe alimentar a los patos del parque. No porque la enfermedad haya acabado con ellos -es más, los dos que aparecieron muertos el miércoles dieron negativo en las pruebas realizadas por Neiker-, sino por prevención. Así lo ha decidido la concejalía de Salud del Ayuntamiento junto con la consejería de Agricultura, a la vista de la «alarma» creada por el hallazgo de estos dos cadáveres. «Hemos pensado que esta medida tranquilizará a la población», explicaron fuentes municipales.