Los que la han vivido dicen que es la enfermedad más cruel: «mantiene tu cuerpo con vida mientras te vacía poco a poco el alma». 5.000 alaveses padecen Alzheimer y otras tipologías de demencia senil, según la asociación de familiares Afades. Para los pacientes en fase avanzada, el ingreso en un centro se hace casi imprescindible. Lo saben bien los 87 afectados que aguardan en casa para entrar en una residencia pública y los 20 que esperan a ser atendidos en los centros de día, según datos del Instituto Foral de Bienestar Social.
Estos 117 pacientes combaten en sus hogares un mal que al principio ataca a la memoria y día a día va deteriorando la capacidad de gobernar sus emociones, reconocer los errores y coordinar sus movimientos.
Las listas de espera se revisan cada semana y se rigen por un criterio de «grado de necesidad», no por antigüedad. Para adjudicar las vacantes, «se valora tanto la situación social y económica de las familias, como el estado médico del paciente», explica el director foral de Asuntos Sociales, Patxi Sandín.
Las residencias de la provincia ofrecen 524 camas de atención psicogeriátrica y los servicios de cuidado diurno disponen de 105 plazas en unidades especializadas. Pero los familiares de estos enfermos dicen que son insuficientes y que la incidencia del Alzheimer «va en aumento», advierte Maribel Perea, portavoz de Afades.
Algunos estudios indican que cada día se diagnostica un nuevo caso, y aunque los medios de que dispone la Diputación alavesa «no están del todo mal», hace falta «más atención», recalca.
Sandín reconoce que la Diputación debe seguir «esforzándose por adecuar los recursos al grado de necesidad», pero defiende que Álava «ya es un referente» en atención a personas dependientes.
Es más, el Ejecutivo alavés no considera que la demanda real sea de 5.000 plazas -una por cada enfermo de Alzheimer- ya que «no todos los pacientes piden el ingreso, sino que la mayoría de solicitudes corresponde a mayores en fase grave que manifiestan trastornos de comportamiento».
Subvencionado al 80%
El Gobierno foral co-gestiona cuatro residencias dedicadas al cuidado de personas aquejadas de esta demencia: Arana (65 plazas), Txagorritxu (50), Ariznabarra (30) y Llodio (25), además de ocho camas concertadas en el Hospital Psiquiátrico. El Ayuntamiento dispone del hogar San Prudencio (20) y otros centros del Instituto de Bienestar Social se reparten las 302 plazas públicas restantes. En el sector privado, la residencia Zubitxu (24), cerca de Alegría, es la primera especializada en enfermos de Alzheimer en el País Vasco.
El ingreso en las residencias de gestión pública cuesta a los familiares un máximo de 905 euros al mes. Según Sandín, este precio cubre el 20% del servicio, y el resto lo sufraga la Administración.
Los centros de día -hay 45 repartidos por el territorio- tienen una capacidad para atender a 687 personas, de las cuales 119 plazas son específicas para pacientes demenciados. El complejo para mayores Bizia, situado en la capital, es el único íntegramente dedicado a la atención psicogeriátrica. A sus 35 usuarios se suman los 40 de Txagorritxu, los 30 de Ariznabarra y otros 14 en la vivienda comunitaria Pablo Neruda. La tarifa máxima para las mayores rentas es de 367 euros al mes.
Afades completa el abanico de servicios con varias iniciativas encaminadas a «mejorar la autoestima del paciente» y «dar un respiro a los cuidadores», como actividades de estimulación psicosocial, un centro de fin de semana y grupos de apoyo a las familias.