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Sábado, 4 de marzo de 2006
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Una cosa es predicar
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La víspera de ser destituido como entrenador del Alavés, Juan Carlos Oliva fue entrevistado por José Ramón de la Morena en 'El Larguero', programa deportivo nocturno. El entonces técnico albiazul fue objeto de un trato muy severo, siendo calificado como profesional falto de personalidad, hombre de paja y correveidile. Más o menos.

Me preguntaba yo, ante aquella regañina que a Oliva le tocaba soportar, qué trabajador por cuenta ajena puede sustraerse hoy a la línea empresarial marcada por los dueños de una sociedad mercantil. Por poner un ejemplo: ¿Pueden los periodistas marcar una línea editorial contraria a los intereses de los dueños de su medio de comunicación? Tampoco es exactamente lo mismo, pero ¿cuántos directores de cine deciden el formato final de su película al margen de las decisiones comerciales de los productores?

Desde el momento en que un club de fútbol se convierte en sociedad anónima deportiva todo aquello de la pasión por los colores, el jugador número 12 y demás tópicos al uso quedan relativizados. El que pone la 'pasta' es el que decide y a los que no la ponen sólo se les reserva el derecho al pataleo.

Hemos tenido la mala suerte de que el que ha puesto el dinero y manda en el Deportivo Alavés, más allá de opiniones deportivas, es una persona con procedimientos y formas insoportables. A lo mejor o a lo peor si la bolita hubiera entrado, también esto se le habría pasado por alto.

La situación es incómoda y desde luego negativa para Vitoria. Y la solución, a mi juicio, pasa por comprarle las acciones a Piterman, que sospecho estaría encantado de coger el dinero y volar. Parece claro que los titulares del derecho al pataleo no van a querer convertirse en titulares de acciones, porque una cosa es predicar y otra dar trigo.

Por ello, la única esperanza parece ser la aparición de un 'caballero blanco' que apueste por el club, un empresario o grupo de ellos, a poder ser vinculados a la ciudad, que confíen en la rentabilidad de un proyecto serio y gestionado profesionalmente. Bien cercano está el modelo de excelencia del TAU-Baskonia, con Josean Querejeta y su equipo, y siguiendo con las cerámicas la exitosa apuesta de los hermanos Roig en el Villarreal de fútbol.

Con estos condicionantes, sumados a un compromiso decidido de los seguidores del Deportivo Alavés y al apoyo de las instituciones públicas sobre la base de la seriedad del proyecto, creo que se podrían repetir los logros recientes, que son, por otra parte, los más importantes del fútbol vasco en los últimos veinticinco años.

Y no crean que no me duele reconocerlo, porque soy del Athletic desde que nací. Y por esto mismo puedo asegurarles que en el ámbito de los regidores del fútbol en todas partes se cuecen habas.



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