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Sábado, 4 de marzo de 2006
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SOCIEDAD
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El arzobispo de Valencia pide que no se trate el embrión humano como el de un cerdo
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El arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, señala en su carta semanal que «la sociedad que trata a un embrión humano como a un embrión de cerdo acabará fomentando actitudes, de forma consciente o inconsciente, en las que dicha confusión llegará a otras etapas de la vida, especialmente las más vulnerables».

García-Gasco hace un llamamiento a defender la dignidad de la vida humana «en todas sus edades» y denuncia la «maniobra lingüística» que representa emplear el término 'preembrión' para «burlar la dignidad del ser humano más vulnerable». El ser humano, dice, «es un ser histórico, y desde el primer momento en que cuenta con un código genético es un proyecto único y singular de vitalidad indelegable e inalienable, que exige por parte de todos consideración y respeto».

Triple fractura

El arzobispo rechaza que se destruyan embriones humanos para seleccionar otros que permitan poder curar enfermedades. «No es lícito suprimir al niño o a la niña que en la gestación manifiestan dolencias o enfermedades, ni es lícito generar hijos expuestos a la destrucción para sanar a un hermano», proclama. Por el contrario, la medicina «debe investigar remedios que no supongan poner entre paréntesis la dignidad y el derecho a la vida de ningún niño o niña».

El prelado, que titula su carta 'El ser humano, intocable en todas sus edades', subraya que el compromiso por los derechos del niño «está amenazado si se extiende en nuestra cultura una triple fractura: la separación entre el niño nacido y el no nacido; entre el sano y el enfermo; entre los derechos del niño y la verdad de la familia».



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