Había estudiado para convertirse en técnico de Anatomía Patológica y Citotécnico pero, por circunstancias de la vida, Itziar Quintana (Vitoria, 1978) es a día de hoy una de las dos mujeres con licencia de taxi en Vitoria. Desde hace 14 meses conduce su Skoda Octavia por las calles de la ciudad.
-Sorprende ver a una mujer al volante de un taxi. ¿Es también ésta una profesión sexista?
-Yo creo que no. En lugares como Madrid o Benidorm hay una gran mayoría de mujeres taxistas. Lo que ocurre es que es una profesión muy esclava. Trabajas entre 10 y 12 horas diarias y así es difícil conciliar la vida profesional y la familiar.
-¿Se siente arropada por sus compañeros?
-En general sí, aunque me consta que circulan ciertos comentarios fuera de lugar por parte de algunos compañeros. De 173, tiene que haber alguno así.
-¿Por qué decidió ser taxista?
-Siempre me ha gustado el volante y buscaba una estabilidad laboral. Fue mi madre la que me dio la idea del taxi. Había una plaza en venta, llegué a un trato con el banco y aquí estoy.
-¿Qué piensa cuando escucha eso de 'mujer al volante, peligro constante'?
-Algo se me remueve por dentro pero, por fortuna, es un tópico que va desapareciendo. La mujer coge cada vez más el coche por placer o por necesidad.
-Mójese. Valore del 1 al 10 el servicio de Radio Taxi en Vitoria.
-Un 7. A ciertas horas, cuesta más coger un taxi, pero la asistencia telefónica es mucho más rápida que en otras ciudades.
-Intentar coger un taxi a las cuatro de la madrugada es una odisea.
-Son horas puntuales en las que el servicio se satura. Pero esto ocurre en todas las ciudades. Hace poco hice un servicio a Bilbao y en plena Gran Vía todo el mundo quería montarse, porque no encontraban otro taxi. Estaban dispuestos a pagar lo que fuera, pero yo sólo puedo trabajar en mi municipio.
-Los taxistas están de actualidad por el tema de las sanciones a los clientes que llaman y no usan el servicio. ¿No es un poco excesivo?
-Solicitar un servicio y no usarlo supone una importante pérdida de tiempo y de dinero para el taxista. Si al final no se quiere utilizar el servicio, no cuesta nada llamar para anularlo.
-¿Y si el cliente se va porque el taxi no llega a tiempo, también es sancionable?
-Con una llamada se arreglaría todo.