Una auténtica sima de días y acontecimientos destacados se abre entre la última vez que el Baskonia compareció ante su público en el Fernando Buesa Arena y el reencuentro que se prepara esta tarde con la visita del Fórum Valladolid a Vitoria. Y es que ha llovido desde que el 12 de febrero los hombres de Velimir Perasovic hicieran trizas al Estudiantes antes de iniciar una gira que les ha llevado de punta a punta de Europa.
La primera parada fue Madrid y el reto de la Copa del Rey. Después de tres partidos trepidantes en tres días, el Baskonia remataba el fin de semana más feliz desde el inicio de la temporada con la consecución del título. Días después, los campeones se sacudían la resaca para iniciar el Top 16 de la Euroliga con un triunfo ante el Bamberg.
Más adelante, la hoja de ruta apuntaba a Valencia, en la redición liguera de la final de Copa ante el Pamesa. Nuevo triunfo en la 'Fonteta' y a pensar en Moscú, donde el Baskonia viajero hincó la rodilla el miércoles, el único desencanto de esta intensa 'tournée' en la que Vitoria ha acabado siendo poco más que pista de aterrizaje y despegue. Las terminales de aeropuerto y las impersonales habitaciones de hotel han sido el verdadero hogar del equipo azulgrana en los últimos días.
Con tres hombres altos
Pero al TAU Cerámica nómada le toca echar raíces esta tarde en el Buesa Arena para volver a sentir la mágica simbiosis con su afición. Llega con un título debajo del brazo y con la sensación de haberse sacudido un tanto la condición de visitante timorato que arrastraba antes de viajar a Madrid para atrapar el primer título del ejercicio.
En la hora del reencuentro, la escuadra baskonista se presenta ante los suyos sin uno de sus referentes claves, Luis Scola. El capitán cede por un día su condición de imán encestador y de guía emotivo para dar descanso a su fascitis plantar. Su ausencia se prevé breve. Reposará hasta el lunes y es previsible que esté listo para volver a la carga ante el Lietuvos Rytas dos días después.
Con Scola siguiendo las evoluciones del juego desde la fila de asientos situada a pie de pista, al Baskonia le toca sacar partido de su fondo de banquillo, especialmente en lo que se refiere a sus hombres altos. Se espera que Tiago Splitter y Kornel David multipliquen aún más un protagonismo ya habitual ganado por méritos propios. Sin embargo, 40 minutos pueden ser eternos si Perasovic quiere reducir a dos sus bazas a jugar bajo los aros. En esta tesitura, surge la figura de Predrag Drobnjak, un hombre que cuenta con el cariño de la grada vitoriana, quizás ansiosa de ver de una vez por todas al poste montenegrino en su mejor versión. Con la baja de Scola es previsible que minutos no le falten a Drobnjak. Sólo queda que sus piernas, su puntería de cara a canasta y su actitud respondan.
En todo caso, la batería interior azulgrana se mide esta tarde a unos pares livianos en potencia física, pero de movilidad probada como Bernard Hopkins, Guillermo Rejón o Devin Davis. Éste último mantiene su concurso en duda de cara al encuentro de hoy a la espera de sentir buenas sensaciones tras una semana marcada por sus molestias en la rodilla.
Superioridad teórica
A pesar de la baja de Scola, los hombres altos del TAU deberían imponer su teórica superioridad sobre los del conjunto vallisoletano. Si había un momento para reservar al capitán es éste, en medio de dos citas continentales de gran dificultades como la pasada ante el CSKA o la que viene ante el Lietuvos Rytas, clave para las esperanzas baskonistas en el Top 16 de la Euroliga.
En el duelo de hoy en el Buesa Arena el favoritismo está volcado hacia el TAU. El equipo de Perasovic busca su séptima victoria consecutiva en casa en la Liga ACB que le permita hacerse aún más fuerte en lo alto de la tabla clasificatoria. Ante la condición modesta del rival, la renuncia temporal al arma ofensiva porteña no parece decisiva. Sólo queda ratificar el pronóstico con la habitual solvencia que ha mostrado el Baskonia cuando siente el calor de su público.