En los últimos tiempos y desde diferentes posiciones, se reclama la unidad de los dos grandes partidos políticos para ser más eficaces en la lucha contra el terrorismo. La última en solicitarlo fue la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, mi buena amiga, Maite Pagazaurtundua. Como principio no hay nada que objetar a esa unión del PP y del PSOE, pero quizás en esa palabra 'erradicar' puedan concretarse parte de los problemas actuales que impiden esa unión. Es éste un tema complejo y que no conviene simplificar con un mero 'pues que se pongan de acuerdo y ya está'. En la manera de afrontar esa lucha antiterrorista es donde surgen las diferencias. Ya las hubo con el método adoptado por anteriores gobiernos de aplicar el terror para acabar con el terror y las consecuencias las estamos pagando aún hoy día. Ahora de nuevo surgen las discrepancias y ante la postura del anterior gobierno del PP, de aplicar la ley con toda rigurosidad y de adoptar todas las medidas que el Estado de Derecho permite para luchar contra el terrorismo, el actual gobierno del PSOE se vuelve más permisivo con el entramado terrorista, permite la existencia del grupo EHAK en el Parlamento vasco; cesa al fiscal que más se había opuesto a las medidas de gracia para los terroristas; publica, el PSE, un plan de paz que es un calco de la hoja de ruta marcada por Batasuna en su acto ilegal consentido en Anoeta, etcétera. Y ante esta disyuntiva yo me interrogo: unidad democrática ante el terrorismo SI, pero, ¿para hacerle frente o para ceder ante él? ¿Para exigirles arrepentimiento y que restauren en lo posible el daño causado o para concederles medidas de gracia ignorando a las víctimas? Éstas y otras muchas dudas nos asaltan a los ciudadanos; pero yo tengo una cosa clara: quien ha roto el acuerdo por las libertades y la lucha conjunta contra el terrorismo, ha sido el PSOE y así se lo reclamo como ciudadano libre que quiero se, aunque de momento tenga mi libertad coartada.