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Lunes, 6 de marzo de 2006
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POLÍTICA
ANDER GURRUTXAGA, SOCIÓLOGO
«Lo de vencedores y vencidos es irreal porque aquí no hay guerra»
El sociólogo pide «mesura» y «cautela» para manejar el final de la violencia y no generar una «frustración enorme»
«Lo de vencedores y vencidos es irreal porque aquí no hay guerra»
SOLUCIONES. Gurrutxaga, en su despacho del departamento de Ciencias Sociales de la UPV en Leioa. / BERNARDO CORRAL
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PERFIL PERSONAL
Sus datos: Ander Gurrutxaga Abad nació en Barakaldo en 1956.

Trayectoria: Catedrático de Sociología en la Universidad del País Vasco, fue vicerrector de profesorado y viceconsejero de Universidades e Investigación del Govierno vasco durante el mandato de Inaxio Oliveri en el Departamento de Educación.

Obras publicadas: Su extensa bibliografía realiza un análisis de la política y la sociedad vascas. Entre otras, figuran 'El código nacionalista vasco durante el franquismo' (1985); 'La refundación del nacionalismo' (1991); 'La perplejidad sociológica' (1996); 'La mirada difusa' (2002); 'El presente del Estado-nación' (2005) y 'La producción de la idea del nosotros' (2005).

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Catedrático de Sociología en la UPV, Ander Gurrutxaga lleva años diseccionando la política y la sociedad vascas. Dubitativo ante las enormes expectativas abiertas sobre un final de ETA, pide a los políticos «cautela» y «mesura» porque un fracaso de la actual situación generaría «una tremenda frustración» en la ciudadanía. Acaba de publicar 'El malestar de la democracia' (Editorial Alga), donde aboga por que la clase dirigente olvide clichés del pasado y se acerque a la realidad.

-¿Qué le duele a la democracia?

-El manejo irresponsable, la frivolidad, el que no sepamos valorar lo que significa vivir en un régimen democrático. La democracia es el propio respeto de los ciudadanos a sí mismos. Al final, la política es un reflejo de la sociedad. Es tolerancia y saber manejarse con dignidad.

-¿No la hay en estos momentos?

-Los dirigentes políticos están algo desubicados. Para resolver preguntas del siglo XXI se emplean respuestas del pasado. La gripe aviar, la globalización... no se pueden solventar desde el ámbito local, sino desde el mundial.

-Vuelve la crispación. ¿Algunos han perdido los papeles?

-La tensión es algo inherente a la política. Entra en el juego. El problema es que a los políticos les falta pedagogía para explicar lo que hacen. Los ciudadanos deben saber que cuando dos dirigentes discuten con firmeza forma parte del código que ambos manejan.

-Pero esa tensión luego se traslada a la sociedad con mayor carga.

-Parece que la política se convierte en un espectáculo donde lo que prima son los detalles frívolos. Interesa más lo que luce la vedette que lo que está cantando. Los políticos deberían hacer gala de cierta humildad para reconocer que no pueden resolver todos los problemas. Y tampoco olvidarse en representación de quién están en un parlamento.

-Parece que muchos dirigentes viven en un mundo paralelo.

-Es uno de sus problemas. Tienen que aprender a afrontar las cuestiones más comunes, las que nos afectan a todos.

-Cambiar el 'chip'.

-Las preguntas claves a las que la política debe responder y buscar salidas son las del '¿a qué aspiramos?'. La gran pregunta de Occidente es cómo nos montamos en el carro de la innovación, de la modernización...

-En la política vasca siempre se acaba hablando de lo mismo.

-La sociedad española y la vasca dan la impresión de que siguen empeñadas en hacerse preguntas que en otras sociedades están relativamente resueltas, pero aquí no.

-¿Por ejemplo?

-Seguimos discutiendo el modelo de organización territorial, la identidad de cada cual, qué es lo que protege mejor nuestra convivencia... Pero no quisiera ser demasiado derrotista. Hay mucha otra gente preocupada por temas más llanos, como los de modernizar la sociedad. Si no somos capaces de encontrar respuestas adecuadas a estas segundas cuestiones, tampoco seremos capaces de resolver las primeras.

-¿Qué hay que hacer, entonces?

-Interiorizar que las sociedades no sólo viven de política. Los nervios de la sociedad están en otras partes, en gente que se empeña en crear riqueza, en buscar soluciones. Queremos que la política lo resuelva todo, y no puede ser.

Expectativa de paz

-¿Cómo puede afectar tanta expectativa de paz a los ciudadanos?

-La impresión que da es que todos los sectores sociales han interiorizado que el punto final está ya.

-¿Y si no se logra?

-No es bueno generar excesivas expectativas en un proceso que desde fuera da la impresión de que tiene muchas incógnitas. Parece que hay exceso de ideología y déficit de ideas. Y da la sensación de que muchas veces no se sabe contar lo que está sucediendo.

-¿Qué propone?

-A mí siempre me gusta la contención en estas cuestiones. La pasión es necesaria en política, pero más la mesura y la cautela. Tengamos en cuenta que hablamos de una realidad tan sufrida y sentida que nos ha atravesado los últimos 45 años y marcado a tres generaciones. Si las expectativas no se transforman en realidad, se generaría una frustración enorme. Parece que todo se va a arreglar dentro de unos días y será algo que lleve mucho tiempo.

-¿Será un proceso tortuoso?

-El proceso puede alargarse más si el adiós a las armas y la declaración de la paz no se da ya. Lo que no puede esperar es el inicio.

-¿Los políticos están preparados?

-Me imagino que algunos sí.

-¿La sociedad entendería un proceso sin vencedores ni vencidos?

-Ésa es una lógica que me parece bastante irreal, porque aquí no ha habido una guerra. Muchas veces se produce un exceso verbal. Este proceso nos tiene que enseñar a cambiar de lenguaje.

-¿A qué se refiere?

-Hay un exceso de lenguaje bélico e inadecuado, con una capacidad de generar ruido y alterar las cosas sin base empírica. Es algo alarmante. Lo cual no quiere decir que no tengamos que hablar claro, porque parece que va a llegar un momento en el que alguien va a decir que ETA no ha existido. Es necesario hablar con precisión, porque demasiadas veces se habla con mucha ambigüedad.

-¿Priman los votos?

-Pero no está demostrado que eso perjudique. Hacer las cosas bien a nadie le ha supuesto perder votos. Y si supusiera perder votos en el plazo más inmediato, a medio plazo, si tienes éxito en la resolución del problema, puedes remontar y cosechar mucho más de lo que esperabas en un inicio.

-Es difícil de entender.

-Los procesos de formación de opinión pública no se agotan en un día. La gente tiene memoria. A veces, para ganar, hay que saber perder. Es como la Bolsa.



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