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Lunes, 6 de marzo de 2006
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POLÍTICA
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Sarkozy levanta las pasiones del PP
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Nicolás Sarkozy fue ayer el encargado de enardecer los ánimos de la militancia popular. El ministro de Interior francés, «orgulloso amigo» de José María Aznar, participó en la clausura de la convención con un discurso hecho a la medida de sus correligionarios españoles, eficaz y directo a la fibra sensible. «¿Qué importa que en el PP hayáis sufrido la ingratitud del pueblo español? -les animó-. Algún día, los libros de Historia hablarán del Renacimiento español para referirse al período de Aznar, que convirtió a España en la octava potencia del mundo».

Sarkozy habló en francés. Sus palabras aparecían traducidas en una gran pantalla situada a sus espaldas con unos subtítulos que no hacían más que encasquillarse. Pero no importó. El tono que imprimió a su discurso fue tan apasionado y su porte de 'animal político' bregado en mil batallas tan enérgico que, aún sin entenderle, los populares se rindieron a sus pies. «Durante años, la derecha francesa, cuando estaba en la oposición, ha mirado atentamente al PP porque ha dado una gran lección a Europa: una lección de audacia, inteligencia y modernidad», les alentó.

Como en la mayor parte de las intervenciones escuchadas este fin de semana en el recinto ferial de Madrid, el lema de esta convención a la americana celebrada por el primer partido de la oposición -'Hay futuro'- quedó supeditado a un mensaje nostálgico: '¿qué gran pasado!'. «La vitalidad recuperada de España -machacó el presidente del francés UMP- es el resultado de las reformas emprendidas por Aznar».

En medio de tanta soflama, Sarkozy tuvo también unas palabras para Mariano Rajoy y su otro «gran amigo», Ángel Acebes, a quienes describió como «hombres de Estado valientes y determinados». Recordó el paso de ambos por el Ministerio de Interior y su colaboración en la lucha contra el terrorismo, una lacra «que no puede ganar ni en España ni en el mundo». Aquí vino la referencia a los atentados del 11-M, pero sólo para añadir un toque de sentimiento y asegurar que, aquel día, «el corazón de los franceses latió al unísono con el de los españoles».

Este recuerdo arrancó muchos aplausos, como su única frase en español: «España es una, una gran nación». Y, en medio de la apoteosis, no se olvidó de lanzar la cuña que muchos estaban esperando. «Os habéis convertido ya en el futuro; el futuro es el PP y Rajoy».



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