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Martes, 7 de marzo de 2006
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CULTURA
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Vulgaridad Versace
Donatella vistió a Salma Hayek, Uma Thurman y Hillary Swank en una fiesta donde triunfó la asimetría
Vulgaridad Versace
BELLA. Uma Thurman, vestida de Versace. / EFE
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Ha sido como siempre la noche de los estilistas, de los publicistas, de los préstamos de pedrería por parte de Asprey, Bulgari o Harry Winston, del risotto de trufa negra preparado por Wolfang Puck en casa del gobernador y de los 'tailleurs' y las 'limos' como símbolo excelso del lujo, la belleza y la fama en el olimpo de Hollywood. Y eso que los liberales y demócratas de la industria del cine habían cocinado este año con su filiales más o menos independientes una 'jambalaya' de pensamiento crítico, con Clooney de maestro de la inteligencia, con Jon Stewart en su vis de genial crítica discursiva y hasta con la bellísima Naomi Watts en pose de artista rebelde, cambiando la limousine por un Lexus en su llegada a la alfombra de Hollywood Boulevard.

Pequeños trucos opulentos del consumismo, como diría Woody Allen, porque lo importante de la noche no era tanto el pensamiento social y político, sino los fruncidos de los vestidos, las suites de bronceado en el Hotel Four Seasons, los 220 pares de zapatos prestados por Jimmy Choo y, sobre todo, el balance estético de tan señalada ocasión. Un balance estético algo menguado, en todo caso, ya que no desfilaron ni Julia Roberts ni Meg Ryan, ni se apostó por el buen gusto de los 'vintage' lucidos otros años. Eso sí, los grandes triunfadores fueron los cortes asimétricos y el descenso a la vulgaridad de Versace, que ahora comanda su hermana Donatella.

Asimétrico y de elegante clasicismo era el vestido de Chez Givenchy lucido por Naomi Watts y asimétrico era también el ampuloso y voluminoso 'tailleur' de Charlize Theron, en el que Galliano colocó un lazo teatral, dramático y exagerado en el hombro izquierdo. Igualmente asimétrico, pero tan excesivamente sexy y vulgar era el diseño de Donatella que vistió Salma Hayek, coronado en su mal gusto por el color azul pavo real. Algo mejor estaban como modelos de Versace Uma Thurman y Hillary Swank, aunque parece claro que la casa italiana ha cambiado definitivamente la medusa y la provocación elegante de Gianni por la horterada evidente de Donatella. Bonito era, afortunadamente, el vestido también asimétrico de Keira Knightley que le diseñó Vera Wang con drapeados de color berenjena, si bien su horrible peinado lo salvó el collar vintage de Bulgari que llevaba con mucha pedrería y varios millones de dólares colgando. Poco que decir, sin embargo, de Nicole Kidman, ya que la claridad de su palabra de honor diseñado por Gesquiere contrastaba con su blanca palidez, lo cual agudizaba su imagen de bella sin alma. Y terrible el horror cromático y estético de Dolly Parton, sólo equiparable al mal gusto de Jamie Foxx, cuya idea de lucir en plena tarde soleada de California una camisa de smoking en todo azul eléctrico fue, de verdad, mucho más que deplorable.



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