El vestuario del Athletic aún se duele por la derrota cosechada el pasado domingo en el Ramón Sánchez Pizjuán. Sobre todo porque, ante diez jugadores, el grupo rojiblanco no plantó ni siquiera cara a los de Juande Ramos. Los bilbaínos se olvidaron de combinar y se empeñaron en buscar la meta de Notario de forma apresurada. Ayer, Fran Yeste reconoció este error de planteamiento en superioridad. «Hicimos un fútbol directo y no hicimos ninguna ocasión. Nos equivocamos completamente», admitió el atacante basauritarra.
En su mente, el vizcaíno dibuja una serie de causas que pueden ayudar a explicar las dificultades bilbaínas cuando el rival se queda con diez hombres. Algo que ya le ocurrió en Málaga. «Es complicado entender por qué nos pasa. Quizá no tenemos la suficiente calma para tocar el balón. Quizá la presión, ver que necesitamos ganar como sea y querer lograrlo de la manera que sea. Eso no ayuda mucho», se lamentó Yeste.
El atacante, en cambio, apuntó un punto, repetido a lo largo de la temporada, que colabora en acercar a los rojiblancos a la victoria; la afición. «Les necesitamos y, con su ayuda, el domingo vamos a ganar», proclamó Yeste. Al mismo tiempo, el vizcaíno restó trascendencia a los aislados silbidos que escucha en Bilbao: «Ahora mismo no me preocupa. Es normal que la afición tenga ansiedad, pero está claro que eso no nos ayuda. Nos ayuda que nos animen en cada jugada y nos apoyen como lo están haciendo», destacó.
El primer paso
La próximo demostración de esta fidelidad será el domingo ante el Cádiz (17.00 h., PPV). Yeste confía en volver a abandonar los puestos de descenso. «Les pasamos a ellos y ése es el primer paso que debemos dar», reconoció. Sin embargo, sabe que el triunfo no será sencillo. Define al conjunto de Víctor Espárrago como un equipo «peleón»: «Habrá dificultades, pero no nos queda otra que ganar», incidió el atacante.
Sea como fuere, Yeste no quiere mirar más allá de la permanencia. «No hay que pensar en escalar posiciones. A las alturas que estamos, la salvación es el primer objetivo», reflexionó. En lo personal, el de Basauri está de enhorabuena. El martes fue padre de una niña, Daniela. «De momento, se ve todo igual», afirmó con una sonrisa. De hecho, Clemente bromeó con él. «¿Paga algo, Fran!».