La Administración Bush rechazó con rotundidad las amenazas del régimen de Teherán en el marco de la Junta de Gobernadores de la AIEA. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, afirmó durante una breve comparecencia que el Gobierno estadounidense considera «provocativas» las declaraciones realizadas por los integrantes de la delegación iraní desplazada a Viena.
Según McClellan, que viaja acompañando al presidente Bush en una breve visita a la costa del Golfo, este tipo de declaraciones sólo conducirán a Irán a aislarse aún más del resto de la comunidad internacional, que «ya ha pedido al Gobierno de Teherán lo que debe hacer». Además, desde el Ejecutivo norteamericano se acusó al régimen de los ayatolás de «seguir un camino de flagrantes amenazas y negociaciones falsas».
Mientras, en Nueva York, donde se encuentra de visita, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergéi Lavrov, desechó una actuación militar contra el país persa y también se mostró contrario a imponer sanciones por considerar que este tipo de medidas punitivas no funcionan.
Lavrov, que hizo esas afirmaciones tras reunirse con el secretario general de la ONU, añadió que tanto el Gobierno de Moscú como Kofi Annan coinciden en que «se debe buscar una solución que no ponga en peligro la capacidad del organismo atómico de seguir su trabajo en Irán ni el régimen de No Proliferación Nuclear».
El jefe de la diplomacia rusa indicó asimismo que la situación que ha provocado el programa nuclear iraní le parecía «ya visto» al tener ciertas similitudes a la de Irak antes de la invasión.