Cuando se acerca una batalla, todos los buenos estrategas tratan de elegir ellos el escenario donde tendrá lugar y de decidir el momento de iniciarla. Por eso, y sabiendo que en Madrid tiene en su contra al Gobierno y a sus órganos reguladores, los rectores de Endesa prefieren pelearse en el 'ring' de Europa, a donde llevan sus quejas y en donde propagan sus cuitas. Siguiendo con el razonamiento, los de Gas Natural no quieren ir a Bruselas ni para comer mejillones, pues saben que en casa juegan más cómodos con el público animando y los árbitros a favor. Además, se apoyan en la experiencia y confían en que la Comisión Europea no sea capaz de gestionar a tiempo los numerosos frentes abiertos en este sector y en varios países importantes. Por último, los gestores de E.on son conscientes de que su oferta no tiene color si se mide por el precio, y por eso se empeñan en que el partido se juegue en la Bolsa, en donde los accionistas acostumbran a formar criterio mirando al bolsillo en lugar de escuchando a los sentimientos.
Pero el Gobierno se ha lanzado al 'ring' a pecho descubierto y su brusca intervención condiciona definitivamente el desarrollo de la pelea. Zapatero desea que gane Gas Natural y La Caixa quiere pagar lo menos posible por la compra. Así que la fórmula óptima consiste en prohibir la oferta de E.on basándose en los complejos aspectos regulatorios y esgrimiendo el socorrido «interés general» para que Gas Natural no tenga que pagar por encima de los 27,5 euros ya ofrecidos desde Alemania. Si se cumple la secuencia y se elimina la competencia actual, podría llegar a pagar menos, pero el Gobierno se arriesgaría a un torrente de demandas y los gestores podrían ser 'loncheados' en la primera junta general que celebrase la Endesa absorbida. ¿Les parece bien? Pues eso.