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Viernes, 10 de marzo de 2006
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El Gobierno de Bagdad ahorca a trece condenados por terrorismo
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El Gobierno iraquí anunció ayer la ejecución en la horca de trece personas acusadas de perpetrar matanzas y atentados terroristas. Entre los ajusticiados se encontraba un oficial de policía de Mosul, Shuqair Farid Yusef, acusado de pertenecer a un grupo armado responsable del asesinato de numerosos civiles, añadió un comunicado del Consejo de Ministros, citado por la cadena de televisión oficial Al-Iraqiya.

Farid reconoció que «fue reclutado por facciones extranjeras que le encargaron fomentar actos terroristas desestabilizadores», según las autoridades.

El pasado 1 de septiembre, las autoridades iraquíes ejecutaron a otras tres personas acusadas de asesinato en la que supuso la primera sentencia de muerte aplicada tras la caída del régimen de Sadam Hussein, en abril de 2003.

La autoridad estadounidense en Irak abolió la pena capital una vez derrocado el dictador, pero fue reinstaurada en junio de 2004 por el Gobierno provisional. Entonces, la condena a pena de muerte no fue firmada por el presidente del país, Yalal Talabani, que se ha mostrado contrario a la reinstauración de la pena capital, y fue aprobada por el vicepresidente Adel Abdelmahdi.

Juicio a Sadam

Las autoridades también desean tener la opción de ejecutar a Sadam si es condenado por múltiples crímenes presuntamente cometidos por su régimen. El ex dictador y siete de sus altos cargos son juzgados por la masacre de más de 140 personas en Dujail, en el norte de Bagdad, después de un intento fallido de asesinato contra su persona en 1982.

Por otra parte, mientras los políticos discutían sobre quién encabezará el próximo Gobierno de coalición, al menos dieciséis civiles, un supuesto insurgente y un soldado estadounidense fallecieron ayer en diferentes ataques registrados en su mayoría en el oeste de Bagdad. El atentado más sangriento del día tuvo lugar en una carretera del barrio Al-Amiriya, donde la explosión de una bomba acabó con la vida de seis personas, una de ellas un niño.

Además, cinco fieles fallecieron al estallar un artefacto en los alrededores de una mezquita suní en el este de Bagdad.



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