Un preso de la cárcel de Nanclares apareció ayer ahorcado en su celda, suspendido con un trozo de sábana de la reja de la ventana, informó la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. Se trata del sexto interno que se suicida en el centro en los últimos 15 meses. A estas muertes se suman otros dos fallecimientos por causas naturales, según el Ministerio de Interior.
Funcionarios del servicio de vigilancia encontraron el cuerpo del interno, que se encontraba solo en su celda, a las cinco de la tarde. Al instante, alertaron a los servicios médicos, que sólo pudieron certificar su fallecimiento. Nanclares avisó también al juez de guardia, según el comunicado oficial de Instituciones Penitenciarias.
F.M.O.T. había nacido en Bilbao en 1972 y cumplía una condena de 32 años por diversos delitos acumulados de robo con fuerza y hurto. El joven ahorcado hubiera cumplido sus penas en agosto de 2034.
El fallecido estaba de paso en Nanclares, a donde había sido trasladado desde el centro de Dueñas, en Palencia, para asistir en los próximos días a unas diligencias en un juzgado de Barakaldo, de acuerdo con la versión oficial.
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha ordenado abrir una investigación interna «para determinar las circunstancias» en las que se ha producido esta nueve muerte.
Horas antes de trascender este suicidio, Salhaketa denunció otro nuevo fallecimiento en Nanclares de la Oca. Según la asociación de apoyo a presos, la interna Juana G.A. murió el 27 de enero de 2005, sin que «los responsables del centro ni Instituciones Penitenciarias» facilitaran información alguna sobre el óbito. «Nos hemos enterado a través de los cuadernos de incidencias del módulo de mujeres, que nos facilitaron tras las denuncias por coacciones sexuales presentadas por cuatro reclusas contra el antiguo subdirector» del penal alavés, explicó ayer un portavoz del colectivo.
Fuentes de Instituciones Penitenciarias aseguraron ayer a EL CORREO que Juana G.A., de 70 años, falleció «por causas naturales». «Ingresó el 24 de octubre de 2004 en Nanclares, donde se encontraba en régimen de prisión preventiva, y padecía una enfermedad crónica». Asimismo, indicaron que la mujer «se sintió mal a la hora del desayuno, el 27 de enero de 2005» y murió poco después sin que los médicos «pudieran reanimarla».
Relevo del director
Salhaketa sostiene, por el contrario, que un médico atendió a la interna hacia las cuatro de la madrugada y, «sorprendentemente, no aconsejó su traslado a un hospital». «Vamos a pedir explicaciones porque nos parece terrible tanto esa muerte como el oscurantismo que la rodea».
El pasado mes de noviembre el Ministerio de Interior relevó a Jesús Moreno como director de la cárcel, en el periodo más convulso de los últimos años, jalonado por las muertas, las denuncias de tres reclusas a un funcionario por presuntos abusos sexuales y el «obsoleto» estado de sus instalaciones. El Ararteko abrió una investigación, pero sus conclusiones no han trascendido.