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El Tribunal Supremo de Florida confirma la condena a muerte de Pablo Ibar
La decisión cierra toda posibilidad de volver a celebrar otro juicio para que el recluso salga del 'corredor de la muerte'
El Tribunal Supremo de Florida confirma la condena a muerte de Pablo Ibar
Pablo Ibar recibe una visita en el 'corredor de la muerte'. / EL CORREO
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El Tribunal Supremo de Florida confirmó ayer la pena de muerte contra Pablo Ibar, sobrino del legendario Urtain. La decisión judicial cierra prácticamente la posibilidad de la celebración de un nuevo juicio, tal como solicitaba la familia Ibar. La desolación se adueñó de los familiares y allegados del joven condenado a muerte, que tiene 34 años.

El fallo de la Corte fue conocido a media mañana por Tanya Quiñones, esposa de Pablo Ibar, que desconsolada lo comunicó por teléfono a su suegro. Cándido Ibar rompió a llorar al escuchar la noticia. La familia no esperaba en modo alguno este veredicto, máxime cuando hace un mes el mismo tribunal anuló la condena de muerte impuesta a Seth Penalver, el joven que fue detenido y juzgado junto a Pablo Ibar. Esta decisión había llenado de esperanza a los Ibar, que confiaban en que la Corte Suprema se pronunciase en el mismo sentido, lo que permitiría a Pablo abandonar el corredor de la muerte de la prisión estatal de Raiford para ser juzgado de nuevo.

A la vista de la decisión judicial, el tribunal ha otorgado plena validez a las pruebas que la Fiscalía esgrimió durante el proceso, principalmente a un vídeo. Pablo Ibar fue sentenciado a muerte el verano del 2000 después de que un jurado le declarase culpable de los asesinatos, en 1994, de Casimir Sucharski, conocido como Bud Casey, dueño de un popular local de alterne de Miami, y de las modelos Marie Rogers y Sharon Anderson, ambas de 25 años.

El vídeo

Un vídeo constituyó la principal prueba de cargo. Contiene imágenes que fueron captadas por una cámara de seguridad que había en la casa de Sucharski. El documento muestra cómo dos personas disparan sobre las víctimas. La grabación permite ver cómo uno de los asaltantes se descubre el rostro ante la cámara. Se trata de un joven, de aspecto latino que, según la acusación, es Ibar. Precisamente, el tribunal considera ahora que a pesar de la baja calidad del vídeo, el joven que se identifica en la imagen es Pablo Ibar. De acuerdo con la versión de la acusación fiscal, el acompañante de Pablo sería Penalver. Sin embargo, como éste no llegó a mostrar en ningún momento su rostro, La Corte entiende que no había suficiente prueba acusatoria, de ahí que ordenara repetir el juicio.

Además de este vídeo, dos declaraciones incriminaron a Pablo, entre ellas la de un toxicómano que, según declaró, el día de los asesinatos vio a Ibar dentro del 'Mercedes' de Sucharski. Ambos testimonios habían sido puestos en duda varias veces y fuentes de la defensa estimaron que carecían de total credibilidad. Pablo Ibar fue acusado junto a otro joven de origen hispano, Seth Penalver. Seth y Pablo ni siquiera eran amigos. Se habían conocido años antes, en el instituto, según aseguran fuentes de la familia Ibar.

Pese a la endeblez de las pruebas, la acusación contra Pablo Ibar y Seth Penalver llegó hasta el jurado. Algunas fuentes sostienen que la presión social llevó a la Policía a «fabricar» cargos en contra de los dos chicos. En abril de 1997 comenzó el juicio. Tras nueve meses de deliberaciones, el tribunal no llegó a un veredicto de culpabilidad, pero tampoco de inocencia. El juicio debía repetirse. El segundo proceso fue distinto. Penalver e Ibar fueron procesados por separado. Ambos fueron declarados culpables.

Años de recursos

Tras conocerse la resolución, el cónsul de España en Miami, Santiago Cabanas, declaró a Europa Press que los recursos en favor de Pablo Ibar podrían durar «años», ya que aún quedan varias instancias, tanto estatales como federales, a las que recurrir para evitar la ejecución.

Amnistía Internacional y la Fundación Ramón Rubial-Españoles en el Mundo se mostraron «sorprendidos». La portavoz para estos temas de AI, María del Pozo, explicó a que les sorprende que a Seth Penalver se le haya concedido una nueva vista por falta de pruebas materiales. Por su parte, Adriana Sanclemente, portavoz de la Fundación Ramón Rubial, que se dedica a atender y defender a los españoles que están presos en cárceles extranjeras, manifestó también su sorpresa y lo comparó con el caso Penalver y dijo que era un «horror».



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