Los colonos vociferantes que se resistían al desalojo de las colonias de Gaza no son héroes ni víctimas para la mayoría de la población israelí. «Les ven como extraños locos que no hablan el mismo idioma». Tampoco su expulsión supuso un trauma: «Fue un proceso rápido y simple».
Para Sergio Yahni, las tácticas de comunicación del gobierno de Ariel Sharon hicieron creer al espectador extranjero que se trataba de un sacrificio. «En realidad afectó a 1.600 familias con escasa violencia, mientras que, cada año, unas 2.000 experimentan la misma suerte con métodos más expeditivos».
La AIC intenta desmontar estas «construcciones mediáticas» y dar a conocer al mundo la realidad de la opinión pública hebrea y árabe. «Tras cuatro generaciones que han conocido la guerra, los judíos están dispuestos a respaldar cualquier proceso que les saque de esta situación, incluyendo la cesión de la mitad de Jerusalén. Hay mucho cinismo y también voces discrepantes de la postura oficial».
Sin embargo, la victoria de Hamás ha dado pie al consenso de todos los partidos sobre la imposibilidad de debatir propuestas y la necesidad de mantener el muro. «El líder laborista es el más partidario de hablar pero su propia formación le obliga a callarse para evitar la pérdida de votos».
Yahni admite que los vencedores en los comicios han recurrido a métodos terroristas, pero niega que se trata de una organización con vínculos internacionales con Al Qaeda. «Su meta es la liberación palestina, no promulga el panislamismo violento».
Mientras prosigue el 'impasse', Israel mantiene su estrategia de confrontación. «Rechaza el diálogo y sigue cobrando sus aranceles por el suministro de petróleo, electricidad, teléfono, por todo».