PP y PSE abordarán a partir del martes el debate central de la legislatura: qué hacer con el proyecto del Auditorio, con el palacio de congresos, con el nuevo Ayuntamiento y con otros proyectos de menor calado donde las discrepancias entre ambas formaciones son poco apreciables, como la regeneración de los viejos barrios o de las zonas industriales obsoletas. La discusión, para cuyo inicio se ha esperado a que estuviera despejado el presupuesto municipal -que ayer se aprobó de forma inicial con los votos de PP y PSE-, tiene fecha de caducidad. Los partidos han garantizado que o presentan un acuerdo sobre estos asuntos el 12 de abril, víspera de Semana Santa, o los temas se enterrarán hasta que los resucite la campaña electoral de 2007.
La expectación es máxima, ya que están en juego proyectos a los que numerosos vitorianos han conferido una cualidad «emblemática». El alcalde, Alfonso Alonso, puso ayer sus cartas sobre la mesa. «Voy a defender la bondad de lo que hemos ido proponiendo», dijo. Y apostó por edificar el Palacio de la Música en La Senda, recordó las obras en curso de la nueva plaza de toros, y aseguró que la plaza de Euskaltzaindia, en Lakua, es un «buen lugar» para el nuevo Ayuntamiento, «centros de negocios y convenciones», dijo.
Butacas «de tortura»
Con este diseño, Alonso hace compatible su gran apuesta -el Auditorio de Navarro Baldeweg en La Senda- con la pactada por PSE y PNV. En contraposición con sus deseos, socialistas y nacionalistas se inclinan desde finales de 2003 por un palacio de congresos -con uso ocasional como Auditorio- en la gran plaza de Lakua, frente al Gobierno vasco. «Es evidente que necesitamos un centro de congresos y estamos abiertos a escuchar y debatir todas las posibilidades», admitió ayer el regidor popular.
«Pero también tengo razón cuando digo que el Teatro Prncipal se ha quedado pequeño, que la incomodidad para espectadores y músicos es extraordinaria y que asistir a cualquier concierto o representación tiene un gran mérito. Las butacas son sillas de tortura. Las celdas de Guantanamo tienen un mobiliario mejor», ironizó. «Estamos haciendo el ridículo con el Principal, que estaba bien para principios del siglo XX, pero ahora Vitoria ha cambiado».
Alfonso Alonso pidió «comprensión» para otros planes sobre la mesa, como la operación residencial del polémico polígono de Tres Santos. «Es un proyecto que no se ha querido entender y sobre el que existe demasiado ruido», apuntó.