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Sábado, 11 de marzo de 2006
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ÁLAVA
La rotura de una tubería en San Cristóbal deja sin agua a 200 vecinos
Una excavadora rompió una tubería en Comandante Izarduy a las 8 de la mañana y se arregló 4 horas después
La rotura de una tubería en San Cristóbal deja sin agua a 200 vecinos
Un operario achica el agua junto a una farmacia. / JON RODRÍGUEZ
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LA AVERÍA
Dónde: En una tubería de 20 centímetros de diámetro situada en el cruce entre Comandante Izarduy y Paseo de la Zumaquera.

Afectados: Casi 200 vecinos de 12 portales y varios negocios, entre ellos tres bares.

Hora: La avería se produjo a las 8 horas en unas obras de saneamiento, y Amvisa la reparó a las 12,10 horas.

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Los casi 200 residentes de doce portales situados en la calle Comandante Izarduy, entre Nieves Cano y el Paseo de la Zumaquera, vivieron ayer un amargo despertar. Muchos de ellos no tuvieron agua ni siquiera para lavarse los dientes. A las ocho de la mañana, una excavadora rompió una tubería de 20 centímetros de diámetro mientras trabajaba en unas obras de saneamiento y dejó sin agua a todos estos residentes durante cuatro horas. El líquido entró en una farmacia cercana y anegó durante unos instantes las aceras de Herminio Madinabeitia.

«La rotura se ha producido mientras los operarios procedían a tapar la zanja», explicaron fuentes municipales. Mientras operarios de Amvisa reparaban la avería, las botellas y garrafas de agua se convirtieron en elementos imprescindibles entre los residentes. «Acabo de comprar varios envases, no hay para guisar, lavar ni nada. Es un desastre», aseguraba Samuel Fernández.

Igual de indignada se mostraba María Jesús, propietaria de una peluquería en su propio piso. «Estoy histérica. En cuanto me he enterado he empezado a recoger agua en cubos, y así ando». Al parecer, no es la primera vez que ocurre. «Desde que hay obras aquí, es la segunda vez que nos quedamos sin agua, y otro día se fue la luz», añadió. El corte del suministro eléctrico se produjo hace menos de un mes, el 17 de febrero, cuando un operario seccionó un cable eléctrico. El apagón afectó a 4.000 hogares y al 80% del campus de la UPV.

A medio gas

Entre los damnificados por el corte de agua de ayer se encuentran tres bares. «No podemos servir café y el lavavajillas no funciona», enumeró María del Carmen Hitado, del bar Vital. En el restaurante Girasol, Mari Carmen y José optaron por echar a medias la persiana. «Para que no entre mucha gente, sobre todo por los servicios, inutilizables».

Cerca de allí, en el gimnasio K2 la situación no era tan problemática. «Pero sólo gracias a que tenemos depósitos grandes y podemos aguantar bastante. En el caso de que el problema se alargara mucho, nos obligaría a cerrar», aseguró un recepcionista.



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