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Sábado, 11 de marzo de 2006
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ÁLAVA
Usuarios de Txagorritxu urgen otro edificio de consultas para evitar «colas desesperantes»
Creen que el traslado de 6 especialidades a Lakua «sólo mejorará un poco el desastre»
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La decisión del tripartito que sustenta al Gobierno vasco de no construir un edificio de consultas para descongestionar el saturado Txagorritxu, como reclama el PSE, ha caído como un jarro de agua fría en los pasillos de la planta baja del hospital, abarrotados de pacientes.

La zona de citas mostraba el jueves a mediodía una estampa similar a la de cualquier otra jornada. Los usuarios aguardaban su turno en tres colas -en dos mostradores no había enfermera- que avanzaban a un ritmo «desesperante». El adjetivo es de Ana Martín, una vitoriana que acompañaba a su padre, aquejado de cataratas. «Esto es una vergüenza, hemos aguantado 20 minutos a pie firme». Una hora y diez minutos después, ambos salían por la puerta con una receta. «Hora y media para cinco minutos de revisión», se quejaba.

Iñaki Ibáñez de Maeztu se acercó a Txagorritxu por una infección de garganta. Esperó 30 minutos para ser atendido. «Ya es hora de que hagan algo. Es necesario el nuevo edificio», insistió como muchos otros de los usuarios que aguardaban a la llamada de la enfermera. Al margen de su caso personal, Iñaki visita el hospital «a menudo» con su esposa, paciente de neurología. Y los dos están de acuerdo en que hace falta «algo más que un parche» para «acabar con estas colas horribles. Sacar consultas a otro centro mejoraría algo el desastre, pero no lo solucionaría».

Ese parche al que se refiere el matrimonio no es otro que la decisión del Ejecutivo vasco de trasladar al centro de salud de Lakuabizkarra las consultas externas de seis especialidades, una medida reclamada por el propio director del centro.

Sillas insuficientes

Pero esta solución no ha gustado a pacientes como Juan Carlos Rodríguez. El jueves tenía cita con el médico a las «10.50 horas». Salió del hospital a la una de la tarde. «¿Que si esto está saturado? No hay más que mirar los pasillos. Es lamentable que ni siquiera haya sillas suficientes para esperar el turno sentado». Juan Carlos sufre un pinzamiento en una vértebra y tiene que acudir todas las semanas. ¿La solución? «Que hagan otro edificio, por lo menos tan grande como éste».

María López, de 78 años, no tenía muchas ganas de hablar. Le han amputado una pierna y debe acudir todos los meses a Txagorritxu. «Teníamos cita a las doce y no hemos entrado hasta la una. El mismo retraso de siempre», se desesperaba su marido, Antonio Vando.

Cerca de ella, Adolfo López expone el problema que padecen numerosos pacientes de distintos pueblos de la provincia: «Vengo con mi suegra desde Legutiano. Hoy le he traído en coche, pero cuando viene sola se le hacen las mil y pierde el autobús de vuelta. ¿Qué te parece?»



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