Cuando me llamaron para escribir una columna sobre todo lo que está sucediendo en el ALAVÉS, me dije: tienes dos posibilidades, una es hacerlo como un columnista (pero no lo soy), la otra es hacerlo desde mi punto de vista. Entonces, escribo como soy yo.
Señor Piterman, dejémonos de chorradas. Fui jugador durante seis años en ese maravilloso club, donde tanto yo, como otros compañeros, dirigentes, afición, empleados, etc. hemos conseguido un reconocimiento para el club a nivel mundial, consiguiendo jugar en Europa y dejar una huella imborrable, jugando al más alto nivel en la liga española y peleando hasta el último partido por los puestos europeos. Ese club, cuando llegué, era una familia.
Hoy la realidad es otra y, por más que lo intente, la gente ya está en contra. Déjeme decirle que un club no es un negocio, es un sentimiento y con el sentir de la gente no se juega. La gente no se deja manipular así porque sí, a la gente hay que encantarla, pero para eso se necesita carisma, algo que dudo que usted tenga.
Las personas se miden por los detalles y para ser presidente de ese club, mi club, se necesita personalidad. Hoy el mundo lo rigen los inteligentes, no los que se lo quieren llevar por delante a fuerza de golpes. La viveza es un don, no lo olvide, como tampoco olvide la historia, muy importante porque cuando ésta se encuentra en juego está de más hablar de RESPETO.
A la gente sólo le pido que apoye a los jugadores, que ellos sean el alma de esta ilusión, esa ilusión que no es otra que seguir en Primera durante muchos años más.