El Correo Digital
Domingo, 12 de marzo de 2006
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MUNDO
la posguerra en irak
Al menos 46 muertos y 204 heridos tras explotar seis coches bomba en Ciudad Sadr
Hasta este momento, al menos nueve personas habían muerto y 20 más resultaban heridas tras una serie de explosiones en Bagdad
Al menos 46 personas han muerto hoy por la explosión de seis coches bomba en el barrio de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, mientras que la cifra de heridos se eleva a 204, según fuentes de la policía iraquí. Un portavoz policial ha dicho que dos de los coches bomba explotaron después de las 17.50 hora local (14.30 horas GMT) en el mercado Al Ula, y el tercero, pocos minutos después, lo hizo en otro mercado popular llamado Al Kayara. Un cuarto vehículo estalló en el mercado de Adajel, mientras que el quinto y el sexto explotaron en el mercado de Maridi, según este portavoz, quien ha añadido que un séptimo coche bomba fue desactivado por artificieros de la policía de Bagdad.
Los testigos hablan de escenas dantescas tras las explosiones, con la sangre desparramada por los puestos del mercado. Además, la policía consiguió desactivar un cuarto coche bomba, también en este caso en un mercado, llamado Al Mureibi, igualmente en la misma barriada chií, según dijeron fuentes policiales. Los cadáveres y los heridos fueron transportados a los hospitales de Al Kindi, Al Imam Ali y Chuader, en las cercanías de los lugares de las explosiones. El barrio de Ciudad Sadr, uno de los más depauperados de Bagdad y de población mayoritariamente chií es un bastión del movimiento del clérigo radical Muqtada al Sadr. Al Sadr aseguró hace pocos días que sus milicias del Ejército del Mahdi se iban a hacer cargo de la seguridad en Ciudad Sadr después de que la pasada semana murieran ocho personas por una bomba colocada bajo un minibús.
Además, al menos nueve personas habían muerto y 20 más han resultado heridas tras una serie de explosiones registradas en la capital iraquí. La más grave tuvo como objetivo una patrulla militar estadounidense y ha causado la muerte a seis personas, todos civiles iraquíes, y heridas a otras 14. Hay al menos un soldado estadounidense entre los heridos, según han explicado varios testigos que vieron cómo era atendido en el lugar del atentado, si bien las fuentes estadounidenses aún no han ofrecido información sobre el suceso. En el segundo atentado, dos soldados del ejército iraquí han fallecido y cuatro más han resultado heridas cuando una carga explosiva estalló al paso de un convoy militar en Cam Sara, sureste de la capital. En otro ataque, un policía ha muerto y otros dos están heridos por otra bomba que explotó en el barrio de Al Dura, en el sur de la capital, una zona considerada plaza fuerte de la insurgencia suní.
Los atentados de hoy coinciden con la reanudación del juicio del presidente derrocado Sadam Hussein, y siete de sus principales ayudantes, por la matanza de 148 personas en la ciudad de Duyail en verano de 1982, como represalia por un atentado fallido contra el convoy en que viajaba Sadam.
Los explosivos de Samarra salieron de un arsenal del Ejército de Sadam
Por otra parte, el ministro iraquí del Interior, Yeber Solag, ha anunciado hoy que los explosivos utilizados en el atentado contra un templo chií de Samarra, que ha dejado al país al borde de la guerra civil, provenían de un arsenal del ejército del depuesto dictador Sadam Husein. En una conferencia de prensa celebrada con el ministro de Defensa, Saduan al-Duleimi, Solag ha añadido que "los primeros resultados de las investigaciones demuestran que las explosiones fueron realizadas por especialistas" y que probablemente eran "altos dirigentes del anterior régimen (del depuesto Sadam Husein)".
El ministro del Interior ha explicado también que los explosivos fueron colocados junto a los pilares que sustentaban la cúpula dorada de la mezquita a las 20 horas del día 21 y fueron detonados a las 05.40 del día 22. La explosión, que no causó víctimas, destruyó totalmente la cúpula de uno de los templos más venerados por los chiíes en Irak en el que descansan los cuerpos de dos de los doce imanes del chiísmo, Ali al-Mahdi y Hasan al-Askari.
Asimismo, tropas iraquíes y estadounidenses han hallado hoy un arsenal con material suficiente para fabricar hasta 637 bombas, en un lugar próximo a la ribera del río Eufrates, al sur de Bagdad, según ha informado el mando norteamericano. Esos explosivos, además de diferentes tipos de armas, fueron descubiertos el pasado día 8, precisa una nota, en la que se destaca que la operación "privó a los "terroristas" de ese material. La zona del hallazgo fue inspeccionada por artificieros del Ejército de los EEUU, que han encontrado también equipos usados en la fabricación de bombas.
La mayoría de los ataques y atentados lanzados por los grupos rebeldes y terroristas contra las tropas iraquíes y norteamericanas en Irak son perpetrados con bombas ocultas en las carreteras y avenidas de Bagdad y otras ciudades de Irak. Centenares de civiles, miembros de la policía y del ejercito iraquíes, además de soldados de la coalición encabezada por EEUU han muerto en atentados con explosivos.
Detenidos 90 sospechosos de insurgencia
Noventa ciudadanos iraquíes sospechosos de pertenecer a la resistencia han sido capturados hoy al suroeste de Bagdad por tropas combinadas iraquíes y estadounidenses. "Esos sospechosos fueron apresados por miembros de la Cuarta División del Ejercito iraquí con la colaboración de las tropas amigas (norteamericanas) en las localidades de Al Okaily y Ahmed Hamadi", según precisa un comunicado de las fuerzas armadas iraquíes, que agrega que las detenciones se han llevado a cabo en las últimas 24 horas.
La nota indica que las localidades objeto de las redadas están situadas en el denominado "triángulo de la muerte", donde son frecuentes los enfrentamientos entre las comunidades árabes suníes y chiíes. Además, Okaily y Ahmed Hamadi, están ubicadas cerca de la carretera que une Bagdad con la ciudad de Hila, a unos 100 kilómetros al sur de la capital. Centenares de supuestos miembros de la insurgencia, entre ellos decenas de ciudadanos de países árabes, han sido arrestados en Irak, en los últimos tres años, tras el derrocamiento del ex presidente iraquí Sadam Husein.



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