Álava es el territorio que más planes de gestión de fauna amenazada ha puesto en marcha en el País Vasco. Su carácter continental, sus tres climas -atlántico, de transición y mediterráneo- y el buen estado general de sus montes hacen que su biodiversidad sea una de las más ricas del Norte de España. A pesar de su pequeña superficie, son numerosas las especies que eligen los 3.073 kilómetros cuadrados de la provincia para vivir. De ellas, 128 están amenazadas en distinto grado: diez se encuentran en peligro de extinción, 27 están calificadas de vulnerables, 33 como raras y otras 58 son de interés especial, según un catálogo que está en permanente revisión. De las 148 especies de vertebrados en peligro del País Vasco, 28 sólo existen en el territorio alavés. En cuanto a la flora, hay al menos 92 plantas amenazadas.
Para evitar la desaparición de este patrimonio natural y biológico y garantizar su supervivencia, el Departamento de Medio Ambiente de la Diputación inició en 2000 una serie de planes de salvación de especies con el avión zapador y siguió con el águila perdicera (2001), el blenio de río (2002), el visón europeo (2003) y la nutria (2004). Todas ellas, salvo el zapador, están en la lista roja del riesgo a desaparecer del mapa.
Comedora de huesos
Este año se publicará el plan para la recuperación del quebrantahuesos, la única ave comedora de osamentas del planeta. Su nombre viene de la particular técnica de romper los huesos grandes y fraccionarlos en trozos de tamaño adecuado para su ingesta. Así, lanzan a sus presas desde el aire en zonas rocosas, una imagen de tantas que hizo popular el ya mítico programa televisivo de Rodríguez de la Fuente. Hasta en 13 ocasiones ha sido avistada esta fabulosa rapaz en Álava en los últimos cinco años, revela el técnico de Biodiversidad Joseba Carreras.
Para que un plan de protección funcione, deben coordinarse el mayor número de administraciones. «Se busca un texto común sobre cómo actuar y luego se adapta a cada territorio, su hábitat y las amenazas concretas», explica Carreras. Del quebrantahuesos, añade, se sabe que «anida en zonas limítrofes con Álava. El objetivo es asentar una población aquí que pueda conectar con los Picos de Europa a través de Cantabria», resalta el especialista.
Vizcaya no ha elaborado aún ningún plan de gestión mientras que Guipúzcoa ha aprobado los de la ranita meridional, el visón europeo y el desmán ibérico.
Fauna sensible
La lista de especies en peligro no es inamovible. El seguimiento permanente de algunos animales indica cambios sustanciales en sus poblaciones. «En el caso del desmán, no hemos tenido citas en los últimos años en Álava, mientras que en Guipúzcoa es más corriente. Es un animal muy sensible a la calidad del agua de nuestros ríos», reconoce Carreras. «Tenemos el borrador del plan de gestión, pero son los guipuzcoanos los que llevan a cabo un seguimiento más exhaustivo».
Los resultados de estas iniciativas protectoras han sido hasta la fecha siempre positivos. El caso del avión zapador, el primero que se puso en marcha, es espectacular. Las estadísticas indican que las 53 parejas que anidaron en 2001 se convirtieron en 366 en 2004, lo que significa un aumento del 70% en cuatro años.
Estos planes, además de llevar un riguroso control de las poblaciones, inciden en la conservación y mejora de las riberas de los ríos y de los habitats de cada especie en peligro. El objetivo es mejorar el entorno elegido para vivir por el animal amenazado.