 SEGURIDAD. Dos personas ajenas a la información, ayer en los soportales del mercado. / B. CASTILLO |
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DENUNCIAS MÚLTIPLES
INCIVISMO Y VIOLENCIA |
Actos incívicos: los comerciantes del mercado de Santa Bárbara llevan tiempo denunciando que varios «indigentes» utilizan los soportales de la plaza y los jardines contiguos para comer, orinar, emborracharse, drogarse o dormir. Según ellos, además de ensuciar la zona, dejan sueltos a sus perros y les permiten entrar al mercado.
Acciones delictivas: Asimismo, aseguran que «indigentes y jóvenes magrebíes» roban en el supermercado, hurtan carteras, vejan a los usuarios, amenazan a quienes les recriminan y, en las últimas semanas, han atacado o intentado agredir al menos a tres personas. |
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Comerciantes de la plaza de Abastos están a punto de entonar su particular 'basta ya' frente a «la pasividad policial» ante las actitudes «violentas e incívicas» de los indigentes que ocupan a diario los soportales y de varios jóvenes magrebíes que pululan por la zona, «cargados de alcohol y en actitud agresiva». El gerente del recinto, Manuel Rabasco, anunció ayer a EL CORREO que el «temor y la preocupación» está llegando a tales extremos, que están estudiando ya la posibilidad de convocar una «manifestación silenciosa» para reclamar «soluciones urgentes» al Ayuntamiento de Vitoria y al Departamento de Interior del Gobierno vasco.
La paciencia de los propietarios de los puestos del mercado se agotó ayer, tras las agresiones sufridas desde el viernes por una camarera de la cafetería del recinto y por un cliente de una carnicería. Según explicó Rabasco, la trabajadora fue «insultada gravemente el viernes por varios «indigentes y, cuando salió al exterior a pedirles explicaciones, le golpearon en la cara». La situación se agravó ayer cuando «un individuo de ese grupo lanzó un vaso contra esa misma empleada, aunque no llegó a herirla porque ella logró esquivar el impacto», agregó el gerente de la plaza.
«Empujado y golpeado»
Igualmente, el viernes un usuario fue «empujado y golpeado» en un puesto de carne. «Y hace varios días uno de los jóvenes magrebíes que vienen por aquí intentó atacarme cuando salía de trabajar», agregó el propio Rabasco.
El responsable del céntrico mercado sostiene que la «alarma y la indignación» crecen día a día entre usuarios y comerciantes. «Vemos que esos dos grupos, además de mezclarse entre sí, están cada vez más envalentonados porque comprueban que la Policía Municipal y la Ertzaintza miran hacia otro lado cuando les pedimos ayuda, y que les salen gratis los desmanes que cometen», apuntó el gerente del recinto.
De momento, la gerencia no ha detectado un descenso del número de compradores en la plaza de Abastos, algo que sí ha ocurrido ya en el cercano comedor social de los Desamparados, donde también se han producido incidentes y agresiones. La última, registrada esta misma semana, ha impulsado a la Guardia Urbana a apostar allí agentes en las horas de las comidas y cenas para garantizar la seguridad.
«Nosotros también pedimos presencia policial permanente en la zona y, además, exigimos que los agentes adopten una actitud más seria ante esas personas, porque las incidencias van a más y cualquier día va a ocurrir algo más grave o irreparable», advierte Manuel Rabasco.