Juan José Estíbalez, director del Departamento de Salud y Consumo del Ayuntamiento de Vitoria (Demsac), y uno de los funcionarios más veteranos de la casa, despeja las dudas sobre la gripe aviar y la polémica de Radio Taxi, explica la guerra al 'pincho descubierto' y anticipa nuevas ordenanzas.
-¿Hay algún asunto ahora mismo que le preocupe más que el virus H5N1?
-Sííí. Nuestra preocupación por ese virus es relativa porque está controlado, medido y protocolizado; sabemos cómo trabajar con él y qué hacer. En un momento dado se puede convertir en una pandemia. Puede pasar. Evitarlo no está en nuestras manos.
-La Diputación recibe hasta treinta llamadas diarias relacionadas con la gripe aviar. La gente parece inquieta.
-A ver. Es un tema que tiene que inquietar más a las instituciones. Los ciudadanos deben saber que tenemos controlada la analítica y las vacunas. Se podrían administrar a los grupos de riesgo, como los empleados de una granja avícola o un matadero de aves. ¿Qué es lo que no está controlado? Que mute. Y, aun así, en unos seis meses los laboratorios serían capaces de fabricar un antídoto.
-En Europa se han dado ya varios casos de muertes en distintas especies animales. ¿Puede tranquilizar también a los dueños de mascotas?
-Sí. Si se presenta un caso de un ave infectada tendríamos que controlar las aves y proteger las mascotas que pueden comer aves infectadas, como los gatos. Entonces tendremos que encerrar el gatito en casa.
-En Bilbao han retirado los patos de los parques públicos. ¿Ustedes no piensan hacer lo mismo?
-No. Lo hemos pensando pero hasta que no exista un riesgo no lo vamos a hacer. Alertaría a la población. Alguien pensaría, ¿por qué no se llevan también los gallinas de mi vecino?
-¿Qué pasa con los que recalan en Salburua? Ya se ha iniciado el paso de miles de ellos en su migración del Sur al Norte.
-De esta cuestión se va a ocupar el Centro de Estudios Ambientales. Tendrá que controlar la población que está anidando y vigilar de forma especial la aparición de aves muertas.
-¿Ese trasiego que viene no representa ningún peligro?
-El riesgo de que traigan el virus existe. Yo estoy casi seguro de que en otoño veremos algún caso de ave infectada.
-¿Por qué en otoño?
-Después de la estancia estival de las aves en el Norte, al volver, se habrán mezclado todas y en su paso hacia el Sur por aquí... No nos vamos a librar. Pero, es lógico. Los únicos países europeos en los que aún no se han dado casos son España, Inglaterra, Irlanda, Portugal y Holanda.
-Entretanto, ¿sigue comiendo pollo?
-Y huevos. Mire, si detectamos un caso en una granja, sacrificaremos todos los animales. En el caso casi imposible de que llegue a un supermercado un pollo infectado, dará lo mismo. Por el tratamiento de calor el virus muere.
Botellón y tabaco
-En la ciudad vecina han decidido, por otras razones, multar por dar de comer a las palomas. ¿Le gusta la iniciativa como para importarla?
-La tenemos ya en mente. Es la única forma racional de controlar la población de palomas. Si crece es porque tiene zonas de nidificación y alimento a su alcance.
-¿Cuánto calcula que saldrá la broma de esparcir unas migas de pan?
-Aún está por tipificar, y eso corresponde al poder político. En Bilbao son 600 euros y eso me parece una exageración.
-Al principio de la entrevista me ha dicho que hay otras cosas que le preocupan más. ¿Cuáles son?
-Por ejemplo, la convocatoria de botellón que se ha organizado a través de Internet y SMS para el día 17 en la plaza de la Brullería.
-¿Qué piensan hacer?
-Es un problema de orden público, pero como director de Salud Pública, estoy preocupado. Son niños y adolescentes los que toman una droga dañina para sus cuerpos. Y, además, generan suciedad y trabajo para los servicios sanitarios.
-Otro asunto de actualidad es la polémica decisión de Radio Taxi de crear una lista de morosos. ¿Le parece lícito y legal que se opongan a recoger a esos clientes si no pagan antes la carrera que no usaron?
-Me parece lógico -los taxistas tienen que tomar alguna medida para garantizar el cobro de un servicio-, pero ilegal. Es una medida ilícita y vulnera la Ley de Protección de Datos. Una iniciativa así debe regularse a través de una ordenanza municipal o de una ley estatal o autonómica. Tienen razón pero lo han hecho mal.
-¿El Ayuntamiento no es quien para intervenir?
-Nosotros lo único que podemos hacer, y lo estamos haciendo, es tramitar reclamaciones de consumidores contra el gremio de taxistas por hacer eso.
-Ley antitabaco. ¿Están velando por su escrupuloso cumplimiento?
-Es una ley buena porque está logrando el objetivo de reducir el consumo. De hecho, hay mucha gente que lo ha dejado. Pero también genera discrepancias. Y es que los ayuntamientos no están capacitados para velar por que se cumpla ni es su competencia.
-El Gobierno vasco dice que sí.
- Ellos alegan que la Ley vasca de Drogodependencias atribuye a los ayuntamientos la vigilancia del consumo de tabaco en sitios prohibidos. Pero la ley estatal contradice a ésta. Por tanto, se anula.
Pinchos contaminados
-Entonces, ¿nadie va a vigilar nada?
-Nosotros estamos a favor de que se vigile y creemos que la institución más apropiada para ello son los ayuntamientos. Pero ni lo hacemos ni lo vamos a hacer hasta que el Gobierno vasco ponga los medios personales y económicos. Porque es su competencia. Por eso, estamos en negociaciones con ellos a través de Eudel.
-Algunos bares de los centros comerciales están acristalando sus establecimientos para permitir los humos dentro y así no perder clientes. ¿Es legal la triquiñuela?
-Yo creo que no. Según mi interpretación de la Ley, sólo podrían tomar esa medida los que tienen más de cien metros y siempre que habiliten dentro dos zonas bien separadas.
-Con lo que se han puesto firmes es con los hosteleros para que cubra los pinchos. ¿En San Sebastián, capital mundial de las banderillas, son tan estrictos?
-Lo han intentado, pero la presión popular ha sido tal que se ha renunciado a hacer cumplir la Ley. La gente debe saber que una tos o una mosca pueden contaminar una mahonesa y provocar una intoxicación. Pero como sólo se suele contaminar un pincho, sólo una persona enferma. Y nunca lo sabemos. Debemos tomar medidas preventivas.
i.o.olano@diario-elcorreo.com