Aunque el día no estaba para muchas alegrías porque llovió durante casi toda la jornada, a mediodía, el patio cubierto del instituto estaba lleno de gente. La segunda feria de saldos de Llodio era un buen reclamo para dar una vuelta y aprovechar las últimas oportunidades del invierno.
Entre las ofertas de este año ha aumentado la presencia de tiendas dedicadas a la decoración y los regalos y no han acudido en cambio las joyerías. Los stands permanecerán abiertos también hoy, de diez y media a tres de la tarde, y de cuatro y media a ocho.
En esta ocasión, la feria de saldos y oportunidades se ha abierto a todo el comercio llodiano, no sólo a los socios de Apill, y se ha fijado su carácter anual. El certamen se celebrará en Llodio a partir de este año en el mes de marzo, después de las rebajas de invierno.
Unas pocas tiendas que no participaron en la feria también han adoptado una iniciativa similar, manteniendo abiertas sus puertas durante todo el fin de semana para liquidar los restos de la temporada.
Las ofertas
Los comerciantes afrontaron la feria con optimismo a pesar del mal tiempo. Nuria Naveira, de Opagarri aclaró que «no hemos dejado nada en la tienda». Por su parte, Soraya Cuadrado de El Desván se mostraba optimista a pesar de ser su primer experiencia en la feria. «Esperamos que venga gente de fuera de Llodio y que nos conozcan a través de esta vía», explicó esperanzada.
Mientras tanto, José Luis, de Muebles Bautista reconocía que «es nuestra primera vez y la gente compra nuestros productos por impulso porque parecen que no esperan encontrar cosas de decoración, sino más bien textil, calzado y complementos».
Por su parte, Agustín Alonso, de La Piel y Nobuck, atendía a sus clientes con una sonrisa mientras aclaraba que «nosotros aquí perdemos dinero, pero hacemos amigos». Insistió en que todos los productos que se ofrecen en la feria son los mismos que se pueden encontrar todos los días en las tiendas de Llodio.
Dos amigas, que rebuscaban entre los percheros de una de las tiendas que participaron en la segunda edición de la feria, estaban encantadas. «Habíamos venido a por zapatos y ropa para los niños, pero aún no hemos encontrado el calzado que nos gusta», explicó una de ellas. «En cambio, hemos comprado más ropa para nosotras que para los niños» replicó su amiga. Ambas se mostraron muy satisfechas con la oferta de productos, y sobre todo con los precios.
Nerea Rotaetxe tampoco pudo abstraerse a la llamada de los saldos en su primera visita a la feria llodiana. «No tenía pensado comprar nada, pero he cogido dos faldas y un jersey porque están muy bien de precio».