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Domingo, 12 de marzo de 2006
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Milosevic muere en su celda de La Haya
El ex presidente yugoslavo, juzgado como máximo responsable de las matanzas de la guerra, sufría problemas cardiacos
Milosevic muere en su celda de La Haya
ANTE LOS JUECES. Milosevic, escoltado por dos policías, se sienta en el banquillo de los acusados de la corte internacional. / REUTERS
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Casi cinco años después de haber ingresado en la cárcel de Scheveningen para ser juzgado por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) de La Haya, que lo acusó de crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad, Slobodan Milosevic, el ex dictador serbio y responsable directo de las guerras que azotaron los Balcanes en la década pasada, fue encontrado muerto ayer en su pequeña celda.

Un portavoz de la Fiscalía de la corte internacional señaló que un guardián halló el cadáver sobre las 10.00 horas y que su defunción se había producido durante la madrugada. Milosevic, de 64 años, sufría problemas cardiacos e hipertensión arterial, pero las autoridades de La Haya ordenaron realizar una autopsia para determinar las causas del fallecimiento. De cualquier manera, se apresuraron a negar cualquier responsabilidad en la muerte del ex líder serbio. «Siempre le hemos ofrecido el mayor cuidado posible», dijo el portavoz, Christrian Chartier.

Pero, poco después de conocerse la noticia del fallecimiento, tanto la esposa, Mira Markovic; como el hermano mayor del ex dictador, Borislav, responsabilizaron al TPIY por haberle denegado un permiso para viajar a Moscú, donde quería someterse a un tratamiento para curar sus dolencias.

«El tribunal ha asesinado a mi esposo», declaró su viuda ante las cámaras de la CNN. «Toda la responsabilidad de esto yace sobre sus hombros. Mi hermano había solicitado hace meses un permiso para someterse a una cura y ellos lo impidieron, como si quisieran no dejarlo vivir», manifestó Borislav Milosevic, quien también puso en duda que la autopsia se realice de forma imparcial. Se practicará hoy con presencia de médicos serbios y rusos.

Hipertensión

Los cardiólogos que vigilaron la salud de Milosevic en los últimos cuatro años habían advertido que la vida del prisionero estaba en peligro a causa de la hipertensión arterial, una enfermedad que afecta directamente al corazón y al sistema nervioso central. El ex presidente serbio solicitó en diciembre un permiso para viajar a Moscú, pero las autoridades rechazaron la petición a pesar de la promesa del Gobierno ruso de que regresaría a La Haya después de poner fin al tratamiento. Los jueces optaron por la negativa para impedir un nuevo retraso en el proceso, que querían tener concluido para el próximo verano. Pero la repentina muerte del hombre bautizado en su día como el 'carnicero de los Balcanes' impedirá que la Corte internacional pueda cumplir con su promesa de hacer justicia a las víctimas de las guerras sucesivas que Milosevic desató en la década pasada.

Cuando Milosevic compareció por primera vez en La Haya, en ya un lejano febrero de 2001, utilizó la arrogancia y la ironía para desconocer la autoridad del tribunal, al que calificó como un instrumento de una «justicia de vencedores» y de distorsionar la historia. Pero el ex dictador, después de imponer su deseo de defenderse a sí mismo, consintió sentarse en el banquillo de los acusados para responder de genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad.

La primera fase del juicio concluyó hace un año cuando la Fiscalía presentó las pruebas de la acusación. En junio de 2005, comenzó la segunda con el alegato de Milosevic. El procesado quería citar como testigos a 1.631 personas, entre ellas, al primer ministro británico, Tony Blair; al ex presidente estadounidense Bill Clinton o a los lideres militares de la OTAN que dirigieron desde Bruselas la guerra en Kosovo. La ex secretaria de Estado norteamericana Madelaine Albright y los ex ministros de Asuntos Exteriores británico y francés Robin Cook y Hubert Vendrine fueron citados.

Todo quedó inconcluso ayer con «el final brutal y desgraciado de un proceso muy importante». «La verdad sobre la eventual responsabilidad de Milosevic en unos hechos extremadamente graves jamás será conocida desde un punto de vista jurídico», dijo Christian Chartier. e. muller@diario-elcorreo.com



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