El Gobierno de Colombia ha asegurado que la oleada de acciones de la guerrilla de las FARC no impediría hoy la celebración de las elecciones legislativas, las primeras después de que fuera aprobada la reforma política, que permitió que el actual presidente, Álvaro Uribe, pueda optar a la reelección. El próximo 28 de mayo el mandatario ganaría en primera vuelta con un 53,9% de los votos.
Unos 26,5 millones de electores tendrán que hacer un gran esfuerzo para elegir a los 269 representantes parlamentarios -167 diputados y 102 senadores- para los próximos cuatro años entre unos 2.800 candidatos de 59 agrupaciones políticas, muchas de ellas destinadas a desparecer si no alcanzan un mínimo de votos.
La principal guerrilla del país, con 17.000 hombres y más de 40 años de existencia, lleva varias semanas cometiendo atentados que han dejado más de 23 muertos, entre ellos ocho concejales, sabotajes contra infraestructuras -cortando postes de luz y teléfono-, y manteniendo un 'paro armado' que dificulta el traslado por algunas carreteras.
El ministro del Interior y Justicia, Sabas Pretelt, reconoció la «dificultad» para llegar a las urnas, pero afirmó que «en las veredas, los municipios, en las cabeceras municipales, la gente puede acceder perfectamente a votar». Las autoridades pusieron en marcha el 'Plan Democracia', que ha movilizado a más de 370.000 miembros de todas las Fuerzas Armadas para velar por la seguridad de las 75.147 mesas de votación.
La consulta constituye un barómetro de la opinión pública sobre la gestión del mandatario. Una de las primeras conclusiones será observar hacia donde se inclina la mayoría, a favor de los uribistas -según una encuesta del diario 'El Tiempo', obtendrían el 48,4%- o por la oposición (39,9 %). Entre los primeros están La U, Cambio Radical, el Partido Conservador, Alas Equipo Colombia, Colombia Democrática y otros pequeños. Todos aspiran a ganar la mayoría del Congreso para apoyar el segundo mandato del presidente.
En la oposición militan el Partido Liberal -al que Uribe perteneció en sus comienzos-, el Polo Democrático, y las listas independientes del ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus.
Escándalo
La presencia de candidatos del paramilitarismo en varias formaciones políticas ha sido un escándalo que ha obligado a la expulsión de personas con supuestos vínculos con los rebeldes de extrema derecha. Estos surgieron en los años 80 financiados por empresarios y políticos que buscaban protegerse de las guerrillas.
Las FARC también se dejan sentir en el ambiente. Tras una entrevista con el candidato presidencial independiente Álvaro Leyva, anunciaron que liberarán la próxima semana a dos policías secuestrados en octubre de 2005. Uribe dijo estar preocupado porque «quieren entrar en el juego político y para ello hacen tráfico con seres humanos». Este grupo marxista, a través de Leyva, adelantó que «mantendrán una actitud negativa y terca frente al intercambio humanitario». Hasta el momento, el Gobierno no tiene como prioritario este tema.
Por su parte, el Ejército Nacional de Liberación (ELN) que quiere sacar adelante su proceso de paz, anunció un alto el fuego para permitir las votaciones.
Para muchos partidos representa una prueba de supervivencia porque el menos deben sacar el 2% de los votos. Aquellos que se salven afrontarán otro reto: someterse a la nueva 'Ley de Bancadas' que les obligará a «actuar en grupo, coordinadamente», salvo si se trata de un tema de «conciencia» y emplear «mecanismos democráticos para la toma de decisiones».
El bipartidismo que liberales y conservadores sostuvieron durante siglo y medio queda destrozado por la irrupción de partidos nuevos y más sólidos, algo que favorece la reciente reforma.