A los 68 años, el presidente saliente de Chile, Ricardo Lagos, se va a casa con la satisfacción de la tarea cumplida. Según las encuestas, se retira con el 70% de respaldo, un porcentaje muy alto después de seis años de gestión. En su período, la economía creció a buen ritmo, el país firmó acuerdos comerciales con múltiples estados y bloques, y se concretó la reforma constitucional para remover las trampas que había anudado el ex dictador Pinochet antes de abandonar el poder.
Si bien se estuvo al margen de decisiones judiciales, fue durante su Gobierno cuando la Justicia avanzó en los procesos que se le siguen al ex dictador por violaciones a los Derechos Humanos y por la acumulación de un patrimonio de origen fraudulento durante el régimen, y aún después.
Fue él también quien confió en la popularidad de Bachelet, primero para su gabinete, y luego para ser la candidata del socialismo a la Presidencia. En Chile no hay reelección inmediata y la gestión de Bachelet finaliza en 2010. Lagos admitió que en su familia «no hay quórum» para que busque la reelección. Por el momento consideró «absurdo» especular con la posibilidad y aseguró no tener un siquiera un proyecto como para postularse, pero tampoco lo descartó de plano.