Han pasado tres meses desde que entrara en vigor la Ley Antitabaco, pero la pregunta sigue en el aire: «Oiga, pero ¿aquí se puede fumar?» Y es que, por una cosa o por otra, la norma sigue en boca de todos. Sus 23 artículos no han servido para que hosteleros y clientes resuelvan sus dudas acerca de dónde se puede encender un cigarrillo y dónde no. Todo lo contrario. El mes pasado se presentaron dos denuncias en Guipúzcoa y Álava por permitir el consumo de tabaco dentro de dos grandes superficies. En los próximos días, habrá una más. Esta vez, en Vizcaya.
El dicho popular sostiene que quién hizo la ley, hizo la trampa. En este caso, más que la trampa, lo que hizo es el vacío. Al menos, eso es lo que piensa Antonio Etxebarria, un vecino de Getxo que hace quince días se acercó a una cafetería del centro comercial Bilbondo, en Basauri, para tomarse un refresco. «Como la normativa dice que en estas superficies no se puede fumar...». Pero se equivocó.
Justo ese día, el 28 de febrero, los responsables del establecimiento hostelero cambiaron su política. «El 1 de enero prohibimos fumar en el local, acogiéndonos a la ley. Sin embargo, nuestros clientes se quejaban. Ante el volumen de los comentarios, el lunes 27 de febrero decidimos habilitar un espacio para fumadores», explica Ana Vigalondo, gerente de la empresa propietaria del local.
Así que, mientras Etxebarria disfrutaba de su consumición, otro cliente encendió un cigarrillo. «Me dejó un poco asombrado y le pregunté a la camarera», relata. La explicación no le convenció y optó por rellenar una hoja de reclamaciones. Al parecer, la «única» de la que tienen constancia en la cafetería. «Me dijeron que podían habilitar una zona para consumidores de tabaco y que hasta septiembre no tenían obligación de hacerlo», apunta el cliente.
«160 metros cuadrados»
Hasta aquí, la historia podría resolverse sabiendo las dimensiones del establecimiento, ya que, en general, los locales de más de cien metros pueden reservar una zona de fumadores, mientras que los que son más pequeños tienen que optar entre dejar o no fumar. En este caso, los «160 metros cuadrados» de la cafetería, según sus dueños, permiten habilitar un área para consumir tabaco. Pero no es tan fácil.
En realidad, la normativa prohíbe fumar en las grandes superficies -excepto en sus «espacios al aire libre»-, así como en los bares y restaurantes que estén «en su interior y separados del resto de sus dependencias (...) sea cual fuere su superficie, salvo que se habiliten zonas para fumadores de acuerdo con lo establecido en esta ley». Es decir, que si el local no estuviera abierto a la galería, el pitillo no sería sospechoso.
Pero el caso de Antonio Etxebarria va más allá. «Es un local corrido y abierto al resto de la gran superficie donde, además, se despachan pan y pasteles. Con la ley y el artículo 7.l (que prohíbe fumar el locales donde «se elaboren, transformen, preparen, degusten o vendan alimentos») en la mano, sería un espacio libre de humos ¿no?», se pregunta el getxotarra.
La respuesta oficial es tímida. En un local sin barreras con el centro comercial no se puede fumar; no obstante, según fuentes del Ejecutivo autónomo, nos encontramos ante «un caso muy concreto que debería inspeccionarse» para orientar a los hosteleros sobre lo que pueden hacer. Una respuesta que supone un aldabonazo para el gremio y para los propios ciudadanos.
«Estamos entre la espada y la pared. Por supuesto que nos gustaría cumplir con la ley...», subraya Ana Vigalondo, la gerente del local cuestionado. Ángel Gago, secretario general de la Asociación de Hostelería de Vizcaya, le da la razón, y va más allá: «Es una norma muy joven que plantea dudas. Debe ser desarrollada por un reglamento y aquí aún no se ha movido ficha». De hecho, hace unos días, los hosteleros remitieron al Gobierno Vasco un documento con los puntos que deberían aclararse. «¿No puede ser que, de 23 artículos, 19 creen incertidumbre!», critica.
Estoicismo
De este modo, mientras unos y otros debaten, Antonio Etxebarria ya se ha buscado otro sitio para tomar café. «Soy asmático y con el humo me pongo malo», se excusa. Y se ha «informado» sobre dónde presentar su queja. Porque ésa es otra.
«Fui al Ayuntamiento de Basauri. Creía que los alcaldes se ocupan de las multas por este tema, pero me explicaron que no era de su competencia», cuenta con estoicismo Extebarria. Le dijeron que tenía que acudir «en persona» a una delegación de Sanidad del Gobierno Vasco. Y desde el Ejecutivo autónomo, aseguran que la denuncia se puede presentar también «ante la Policía local o la Ertzaintza». «¿Ser o no ser?», se preguntaba Hamlet, el príncipe de Shakespeare. Hoy, el dilema es ¿fumar o no fumar? De momento, Etxebarria tiene claro que, «de esta semana, no pasa». Pedirá cuentas al juez.